ONG MANBLAS

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4 ago 2012

MB 16 TUCUMÁN: TRABAJADORES CIENTÍFICOS Y EMANCIPADORES


MB Nº 22-DRH

MANBLAS Nº 22-Documentos de Revisión Histórica

TUCUMAN:
TRABAJADORES POR LA CIENCIA
Y
POR LA INDEPENDENCIA POLÍTICA

Pacho Nazar[1]

Casi un revolucionario pacífico: Dr. Miguel Lillo, tucumano de San Miguel, décadas investigando los árboles nativos, los insectos de la Selva Tucumano-Oranense, los saurios de aquel arcaico continente llamado Pangea, de cuyo devenir geológico habitamos actualmente esta Sudamérica.
Un revolucionario político, militar, profesional, intelectual: el Dr. en Leyes y Gral. Del Ejército del Norte Manuel Belgrano; desconociendo inteligentemente, al igual que San Martín, las inoportunas tácticas de los presuntos estrategas porteños para librar la victoriosa Batalla de Tucumán.
Una víctima de las lides intestinas de la Argentina del siglo XIX: Marco Avellaneda, decapitado y su cabeza expuesta en pica de la actual Plaza Independencia (plaza central).
Dos combatientes por la soberanía en el Atlántico Sur, ignorados por el triste fenómeno social de la DESMALVINIZACIÓN: el ex soldado conscripto Miguel Guerrero y el Tte. Cnel. (hoy Cnel.): Guillermo Colotti.
Una ciudad, fundada en 1565: Ibatín. Refundada en 1685, bajo la protección de un arcángel: San Miguel. Escenario de tres siglos y medio de invasión, persecución y marginación colonial a la Nación Diaguita; escenario de una batalla decisiva por la emancipación sudamericana; escenario del Congreso de 1816; cuna de mártires y luchadores contra el neo-colonialismo británico contemporáneo; escenario de una abnegada labor científica.

De Saurios, Mariposas y Lapachos

Restos de casa natal Flia. Lillo en Instituto Miguel Lillo, San Miguel de Tucumán, junio 2012 (Foto: P. Nazar)

Nacido en 1862, en San Miguel de Tucumán, fallecido el 4 de mayo de 1931, de origen humilde, su vivienda natal y ámbito laboral a la vez, paredes de adobe, estaban emplazados donde posteriormente se instaló el Instituto que lleva su nombre: Dr. Miguel Lillo. Así también sus restos mortales descansan en el frondoso arboretum de gigantescos ejemplares de flora autóctona, muestra del bioma, que humedecido por los aires monzónicos del Atlántico, tapiza sierras del Noroeste argentino: la Selva Tucumano-Oranense. Esculturas marmóreas de saurios y de deidades alegóricas a la flora y a la fauna, recrean hoy en día aquella atmósfera verde y silenciosa, casi sacra, de las formaciones selváticas que fueron su hábitat doscientos millones de años atrás (Mesozoico Temprano).
En el valle de Tafí, integrante de los majestuosos Valles Calchaquíes, cabalgaba, mucho antes  que Pedro de Mendoza desembarcara en las orillas del Río de la Plata el caballo de nuestros tiempos, el antecesor del primero: Hippidion,. En las afueras de la Capital tucumana, hacia el Cº San Javier, sobre la Sierra del Aconquija, actual Municipio de Yerba Buena, se hallaron huesos de Smilodon, tigre fósil. Un gliptodonte y un perezoso gigante, también deambularon por el Noroeste Argentino (NOA). Restos de todos ellos están coleccionados en el Museo Miguel Lillo de Ciencias Naturales, en esta Capital.

Tumba del Dr. miguel Lillo, en el Instituto homónimo, San Miguel de Tucumán, junio 2012 (Foto P. Nazar)

Ibatín y el Arcángel

En 1565 Francisco de Aguirre encargó a su sobrino Diego de Villarroel la fundación de un pueblo en el sitio llamado Ibatín por los Diaguitas: se encontraba al pie de la Sierra de Aconquija y sobre la ruta corriente al Alto Perú. El asentamiento se practicó bajo la invocación del Arcángel San Miguel. En el siglo XVII el tránsito se desplazó al Valle de Lerma, donde ya por aquel entonces se encontraba la ciudad de Salta. Durante más de una centuria el Río Pueblo Viejo estuvo inundando la planta urbana de Ibatín; entonces el Gobernador Fernando de Mendoza y Mate de Luna ordenó la refundación de San Miguel en 1685 en su actual emplazamiento.

El General Desobediente

Era septiembre de 1812 en la ruta al Alto Perú. El Ejército del Norte buscaba afanosamente contener el avance realista hacia Córdoba, zona clave para el dominio de las Provincias Unidas del Sud. El Primer Triunvirato (Chiclana, Paso, Sarratea) con sede en Buenos Aires, mediante su Secretario de Guerra Bernardino Rivadavia, había mandado al Gral. Belgrano replegarse hacia Córdoba. En San Miguel de Tucumán el Gobernador Bernabé Aráoz junto con otros destacados ciudadanos locales, promovieron un Cabildo Abierto: los vecinos aprobaron categóricamente la iniciativa belgraniana de desacato a la orden porteña y ese apoyo popular fue decisivo para librar la victoriosa Batalla de Tucumán en el cercano Paraje de Campo de las Carreras el 24 de septiembre de 1812. Tomando el santoral de ese día, Belgrano consagró

Generala del Ejército del Norte a la Virgen de la Merced, entregando en su homenaje su bastón de mando, que está depositado en la Basílica de la Merced sita a una cuadra de la Plaza Independencia (central).
El criterio acertado de Belgrano fue un antecedente de otro desacato histórico: el del Gral. San Martín tras la Batalla de Chacabuco (1817), en Chile, quien no cumplió el mandato del Director Supremo de las Provincias Unidas del Sud de retirarse a Buenos Aires para pasar al frente de la Banda Oriental. En reunión de toda su oficialidad se resolvió proseguir la campaña revolucionaria chilena, la que los hechos históricos ratificaron victoriosa.

La Casa de la Independencia (“de las Provincias Unidas en Sudamérica, …rompiendo vínculos…del Rey Fernando VII, sus sucesores y Metrópoli”, Acta de la Independencia)

No habría imaginado Dña. Francisca Bazán de Laguna que, cediendo su inmueble de la Calle de la Matriz (hoy calle Congreso de San Miguel) y derrumbando algunas paredes para dejar un amplio salón, que pintando puertas y ventanas de azul, que incluyendo muebles de la Gobernación del Tucumán, del Convento de Sto. Domingo, del Convento de San Francisco, se conformaría un ámbito para un Acto de trascendencia continental. Tampoco hubiese pensado que en 1869 el Gobierno Nacional la adquiriría para destinarla al Correo de San Miguel y más tarde al Juzgado Federal. Menos hubiera presentido que alguna vez se demolería, como en 1903, con salvaguarda del histórico Salón de la Declaración. Como honrosa excepción del conjunto de edificaciones rescatables, que la sociedad perdió a manos de la piqueta del mal entendido progreso, la Casa fue reconstruida entre 1941 y 1943 y resguardada de eventuales despropósitos al ser declarada Monumento Histórico Nacional. Reinaugurada al centésimo trigésimo primer aniversario de la Batalla de Tucumán. El “mal entendido” había dado cuenta, con anterioridad, del edificio del Cabildo, que compulsivamente cedió paso a la actual Casa de Gobierno, frente a la plaza principal.

Antinomias Igualmente Crueles

Monolito donde se clavó la cabeza de Marco Avellaneda, en plaza principal de S. miguel de Tucuman

Juan Bautista Alberdi, citando a Writh, escribía a Sarmiento en 1853, tras la caída de Juan Manuel de Rosas: en el uso de los medios violentos los federales de Rosas no habían sido sino la exageración de los unitarios de Lavalle. Como hecho histórico, confirmatorio de esa aseveración, la cabeza de Marco Avellaneda, primo del ex Pte. Nicolás Avellaneda, decapitado el 3 de octubre de 1841, fue expuesta sobre una pica en la plaza central, actual Plaza Independencia. Marco Avellaneda presidía la Liga del Norte, acuerdo de gobernadores provinciales anti-rosistas. Actualmente, un monolito en la Plaza Independencia recuerda el sitio preciso en que estuvo clavada al piso la trágica pica, con la cabeza del infortunado líder norteño.

MALVINIZACIÓN: “No tiene que caer en saco roto lo que se hizo…por los que volvieron y”

Hoy Miguel Guerrero es Secretario Administrativo de la Defensoría del Pueblo de Tucumán y tiene cuarenta y nueve; pero cuando devolvieron las tropas vencidas en los archipiélagos australes, tenía diecinueve. No nos querían, confiesa, afuera sentimos la vergüenza del país por perder la guerra. Hicieron (todos, los militares, los civiles) que a esa vergüenza la sintiéramos nosotros. Nos hicieron sentir vergüenza de haber ido a defender la Patria. Por eso hay tantos suicidios entre los ex combatientes. Había arribado a Pto. Argentino el 10 de abril de 1982 como tropa del Batallón de Infantería de Marina (BIM) Nº 3. Los días finales del conflicto encontraron al Batallón en la Loma Seis (Cortley Hill, en la denominación de los invasores), cercano a Pto. Argentino, sobre la ladera opuesta a la capital insular, bajo el mando del Tte. Alfredo Imboden. El mismo 14 de junio Guerrero observó una quincena de compatriotas replegándose desde Wireless Ridge; refiere: entre bomba y bomba había algunos que ya no se paraban. La crueldad aberrante de una guerra curtió a aquellos conscriptos: las bombas caían a cincuenta metros y descansábamos; cuando caían a veinte metros nos movíamos un poquito; estábamos tan cansados que la idea que nos cayera una bomba nos importaba muy poco. Dos helicópteros británicos se asomaron repentinamente desde atrás de Loma Seis, bajaron sus trompas y apuntaron a todo el grupo combatiente argentino. El Tte. Imboden orientó sus binoculares hacia Pto. Argentino: allí flameaba una vez más la insignia de los invasores del archipiélago, como el 3 de enero de 1833 (Tercera Invasión Inglesa), como en enero de 1834 cuando cayo la resistencia criolla del Gaucho Antonio Rivero y su puñado de valientes charrúas ante la re-invasión colonial. Heroico, reflexiona Guerrero, es lo que más le cabe a mucha gente que no se merece el olvido. La DESMALVINIZACIÓN prolonga su manto de olvido: la guerra no termina y es por la culpa que se siente: la culpa de no haber muerto en las Islas. El mensaje de un ex combatiente a la sociedad: en honor a la gente que peleó y murió allá…por los que no volvieron.

MALVINIZACIÓN II: como el Cnel. Pringles, Otro Olvidado

Egresado del Colegio Militar de la Nación con el máximo puntaje, condecorado tanto por el Ejército Argentino como por la Marina de Guerra y el Congreso de la Nación (1984), por Heroico Desempeño en Combate, el Cnel. Guillermo Camilo Colotti recreó en las aguas marinas de la Isla Ascensión al héroe puntano de la emancipación americana: en tierras peruanas, presionado por las tropas realistas para que entregara la bandera de las Provincias Unidas del Sud, el Cnel. Juan Prilidiano Pringles ingresó sobre su corcel a las aguas del Océano Pacífico hasta que el comandante godo le condonó la exigencia. El Cnel. Colotti mantuvo sus piernas sumergidas, hasta principio de congelamiento, sin aceptar la rendición de su pelotón de cincuenta combatientes tras su traslado a Ascensión después del 14 de junio de 1982. Si DESMALVINIZACIÓN llamamos a estos descuidos de la post guerra, ¿cómo apodaríamos al silencio sobre la hazaña del Cnel. Pringles?

Humahuaca, junio 2012

FUENTES DOCUMENTALES

ALBERDI, J. B.; 1957. Cartas Quillotanas. Ediciones Estrada. Buenos Aires.

DIARIO LA GACETA; 2012. Edición del 10 de junio de 2012. San Miguel de Tucumán.

ENTE TUCUMÁN TURISMO; 2012. San Miguel de Tucumán (Folleto turístico). Ente Tucumán Turismo. San
     Miguel de Tucumán.

TRIGO O’CONNOR D’ARLACH, E.; 2009.Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de la Plata. Ed. Plural.
     La Paz.



Toda reproducción total o parcial del presente artículo, por cualquier medio tecnológico, debe citar necesariamente la fuente bibliográfica. La legislación vigente protege los derechos intelectuales del(los) autor(es).



[1] Coordinador de MANBLAS, en gira sudamericana, 2012.

14 jul 2012

MB 15 ANALOGÍAS NEO-COLONIALISTAS



MB Nº 21-DRH
MANBLAS Nº 21-Documentos de Revisión Histórica

2 mar 2012

MB 14 PARENTESCOS POLÍTICOS DE JUAN MANUEL DE ROSAS

MB Nº 20 - DRH
MANBLAS Nº 20 - Documentos de Revisión Histórica    
Algunos Parientes de Rosas

Rolando Hanglin

Transcripción del artículo del autor publicado en el diario LA NACIÓN,
de Buenos Aires en su edición del 31/01/12

Antes de abordar este tema, declaro formalmente que no me creo historiador, sino sólo un humilde periodista que lee Historia. No tengo fuentes propias, más allá de mi biblioteca. Intento despertar la curiosidad del lector sobre la figura de don Juan Manuel de Rosas, que gobernó la provincia de Buenos Aires y dominó legalmente a toda nuestra nación, desde 1829 hasta 1852.
Algunos lo consideraron, en su tiempo, un monstruo sanguinario. Otros, lo veneraron como a un padre bondadoso, incluyendo al cacique ranquel conocido como Cachul, quien dijo: "Todos mis indios y yo daremos la vida por don Juan Manuel. Ese hombre nunca nos mintió".
Palabras de otro cacique, el legendario Cipriano Catriel: "Nuestro hermano Juan Manuel, indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado, y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata. Mientras él fue Cacique General, nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos con Juan Manuel. Y cuando los cristianos lo echaron y lo desterraron, invadimos todos juntos" (citado por Julio A. Costa en "Roca y Tejedor". Aclaramos que el "loncoteo" -de allí el verbo loncotear- era un deporte de lucha individual, en el cual los dos rivales se aferraban por los pelos, entre pampas y araucanos).
Más tarde, el propio Rosas redactaría una "Gramática de la Lengua Pampa", que aún hoy resulta útil. Y el apunte es especialmente válido si tenemos en cuenta que Rosas realizó, en 1830, la primera campaña del desierto, junto a Facundo Quiroga y José Félix Aldao, medio siglo antes de Roca, con saña feroz. Las crónicas relatan la captura de ochenta indios "extranjeros" (sin duda, araucanos chilenos) que fueron remitidos a Buenos Aires y fusilados en el Retiro, en tandas de diez. Otros prefieren recordar su orden escrita a oficiales en combate: "Si se capturan cuatro o cinco indios, no es preciso tomar prisioneros a todos. Conviene dejar que la tropa se adelante, luego llevarlos a un monte cercano y allí fusilarlos en caliente, como corresponde. Con dejar vivos a uno o dos, para que declaren, es suficiente".
Se afirma que el Restaurador de la Ley pretendió, hasta 1840, empujar a la indiada hacia la Patagonia para liberar de malones a la pampa fértil y, de esa fecha en adelante, firmar pactos con los caciques, para asimilarlos paulatinamente a la civilización argentina, sea esto bueno o malo.
Palabras del general unitario Juan Lavalle, derrocado por Rosas en 1929: "Mi honor y mi corazón me imponen remover por mi parte todos los inconvenientes para una perfecta reconciliación...Y sobre todo, ha llegado el caso de que veamos, tratemos y conozcamos de cerca a Juan Manuel de Rosas, como a un verdadero patriota y amante del orden."
En su tiempo, dijo el general Justo José de Urquiza, que lo venció en Caseros (1852): "Rosas fue un valiente. Yo lo vi conducir a sus tropas en la primera línea de fuego".
  
Rosas era de familia noble. Los Ortiz de Rozas y los López Osornio habían venido directamente de España.
Otro testimonio interesante es el de Charles Darwin, que lo conoció personalmente en plena Campaña del Desierto. Ambos conversaron en el cuartel general del Restaurador, a orillas del Río Colorado. El gran científico inglés hizo una serie de apuntes que están contenidos en sus cartas a Carolina Darwin, fecha 20 de septiembre de 1833, luego publicadas en el libro "Charles Darwin and the Voyage of the Beagle" (Londres, 1945). Algunos apuntes: "Rosas es un hombre de extraordinario carácter y tiene en el campo una gran influencia, que seguramente empleará para hacerlo progresar. En este país se desarrolla ahora una sangrienta guerra de exterminio contra los indios. Si finaliza con éxito, es decir si todos los indios son liquidados, se ganarán grandes extensiones de campo para la producción de ganado vacuno. El campo quedará en manos de los salvajes gauchos blancos, en lugar de los indios cobrizos. Algo superiores los primeros en cuanto a civilización, así como inferiores en materia de virtudes morales. En fin, quedé absolutamente complacido de mi entrevista con el terrible general. Es digno de verle, ya que se trata decididamente de la personalidad más prominente de América del Sur".
Muchos años después, Darwin y Rosas volverían a encontrarse personalmente, pero esto fue ya en Southampton, Inglaterra, donde el Restaurador se había exiliado y gobernaba su granja inglesa. No conocemos comentarios sobre esta segunda entrevista, aunque sabemos que Rosas fue, hasta los 83 años, un hombre enérgico y educado, en quien se percibía "el aire de un gran señor". Aún envuelto en la soledad y la rabia de su derrota.
Rosas era de familia noble. Los Ortiz de Rozas y los López Osornio habían venido directamente de España al Río de la Plata. Los Ortiz de Rosas fueron y son hidalgos de nobleza certificada desde el Siglo XVIII. De esta época data la solicitud de Don Bartolomé Ortiz de Rosas, tío abuelo del Restaurador, que pidió su admisión en la orden militar de Santiago. La familia de la madre de Rosas era López Osornio. Menos conocida en Buenos Aires, pero pródiga en gobernadores, virreyes y capitanes generales en las distintas épocas de la América Española.
El abuelo materno de Rosas, don Clemente López de Osornio, terrateniente y oficial de milicias, fue muerto a lanzazos por los indios en 1783, defendiendo su propiedad con las armas en la mano.
El padre de Rosas, llamado León Ortiz de Rozas (aparentemente, fue don Juan Manuel quien decidió cambiar la "z" por una "s", aunque nadie lo afirma con certeza) siguió la carrera de su propio padre, Domingo Ortiz de Rozas, llegado desde Burgos en 1742. Don León fue capitán del regimiento de infantería de Buenos Aires. Cayó prisionero de los indios y lo mantuvieron en los toldos durante cinco meses, pero sobrevivió y terminó sus días como estanciero. Se lo retrató como a un hombre amable.
En cambio, toda la fiereza de los López de Osornio estaba concentrada en el carácter de Agustina, madre del Restaurador. Heredó de su propio padre una rica estancia: el Rincón de López. Tuvo veinte hijos, de los que sólo sobrevivieron diez. Se la describe como despótica y altiva. Dicen que el eficiente Juan Manuel (a los 17 años) administraba bien los campos de sus padres, pero un cambio de palabras con Doña Agustina lo impulsó a abandonar la casa paterna. Era muy joven, pues, cuando se independizó, y trabajó de estanciero hasta los 83.
Cuando la primera invasión inglesa (1806) Rosas tenía 13 años, y fue ayudante de municiones junto a otros niños, a las órdenes de Santiago de Liniers, a quien el restaurador idolatraba: "¡Liniers! Ilustre, noble, virtuoso, a quien yo tanto he querido y he de querer por toda la eternidad, sin olvidarle jamás". Aparentemente, Don Juan Manuel sentía más inclinación por el orden hispánico que por la Revolución de Mayo, que mandó ejecutar al francés. "Los tiempos actuales no son los de quietud y tranquilidad que precedieron al 25 de mayo. Entonces la subordinación estaba bien puesta. Había unión. Todavía no nos abrasaba el fuego devorador de las guerras civiles". Puede entenderse a Liniers como un "padrino espiritual" de Rosas, y por lo tanto, uno de sus parientes más entrañables.
La esposa de Rosas perteneció también a la clase patricia de Buenos Aires. Se llamó Encarnación Ezcurra y Arguibel. La boda se celebró contra la voluntad feroz de Doña Agustina, madre del novio.
La personalidad de Encarnación Ezcurra es bastante conocida: fue una mujer de gran inteligencia, que actuó como socia política de su marido, tejiendo y destejiendo alianzas en Buenos Aires mientras Juan Manuel administraba campos o combatía a los indios. Por otra parte, la antigua familia Ezcurra sigue existiendo en nuestro país, y ha dado varios hombres de letras.
Por el lado de su madre, Rosas era primo segundo de los hermanos Juan José, Tomás Manuel y Nicolás Anchorena, con quien tuvo negocios rurales. Aunque sus socios más firmes, a lo largo de los años, fueron Luis Dorrego y Juan Nepomuceno Terrero. También familiares.
Juan Manuel y Encarnación tuvieron dos hijos: Juan y Manuelita. Ambos lo acompañaron al exilio en Inglaterra, pero Juan volvió pronto a la Argentina y tuvo muy poca relación con su padre. Algo pasó, no sabemos qué ni cuando. Juan se volvió "con su familia" (dice el historiador británico John Lynch) y sólo quedó Manuelita junto a su padre.
Rosas no pudo digerir el hecho de que sus parientes y socios le dieran la espalda, a la hora de la derrota.
A continuación, los datos que hemos podido obtener sobre Juan Bautista Pedro Rosas.

- Hijo de Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra.
- Nació el 29 de junio de 1814, en Buenos Aires.
- Fue bautizado el 30 de junio de 1814 en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced.
- Sus padrinos fueron Juan Ignacio Ezcurra y Teodora Arguibel.
- El 9 de septiembre de 1835 se casó con María Mercedes de los Dolores Eustaquia Fuente Arguibel en la Basílica de San Nicolás de Bari de Buenos Aires. Se casó, pues, "dentro" de la familia.
- María Mercedes Fuente Arguibel nació el 24 de agosto de 1815 y falleció el 23 de febrero de 1907, en La Plata.
- Tuvieron un solo hijo, llamado Juan Manuel León Ortiz de Rosas o Rozas, quien murió en 1913 mientras ejercía la gobernación de la Provincia de Buenos Aires como dirigente del Partido Autonomista Nacional (conservador) fundado por Adolfo Alsina. Es decir, llegó a ocupar el mismo cargo de su ilustre abuelo, aunque sin la misma trascendencia histórica.
- Juan Bautista, por su parte, murió el 3 de julio de 1870 en Buenos Aires. Sobre su hijo, don Juan Manuel León, y su descendencia posterior, no tenemos otras noticias que las ya mencionadas.
Evidentemente, el joven Juan Bautista Rosas sufrió el típico complejo de "hijo de famosos o poderosos", que vale tanto para los descendientes de Bin Laden como para los de Fred Astaire. Abrumado por el poder del padre, el hijo (sobre todo si es varón) busca el anonimato e incluso el exilio. Tal vez este haya sido el cuadro psicológico de Juan Bautista Rosas.

No se debe confundir a Juan Bautista con el "otro hijo de Rosas", don Pedro Rosas y Belgrano, que tuvo actuación política a pesar de sus dos padres notorios, uno biológico, el otro adoptivo[1]: Manuel Belgrano y Juan Manuel Rosas.
Repasemos los datos familiares: Juan Manuel de Rosas se había casado con Encarnación Ezcurra en 1813. El casamiento se realizó a pesar de la oposición de la madre de Rosas, quien consideraba que su hijo era muy joven (21 años) para contraer matrimonio, pero finalmente aceptó cuando le hicieron creer que Encarnación estaba embarazada.
En realidad, quien estaba esperando un hijo era la hermana de Encarnación, María Josefa Ezcurra, que era casada -aunque su marido se había vuelto a España- y el hijo que esperaba era realmente de Manuel Belgrano. Don Manuel había sido funcionario del Consulado en el Río de la Plata desde 1790. Belgrano fue la primera familia patricia de origen italiano (salvo que aparezca algún descendiente del virrey Bucarelli) así como los primeros irlandeses en el grupo de fundadores de la patria fueron Guillermo Brown (su flota intervino en la Vuelta de Obligado) y Domingo Cullen, negociador santafecino de Rosas en tiempos del bloqueo anglo-francés. Al niño Pedro se lo anotó como hijo de Juan Manuel de Rosas, para evitar los comentarios sobre su cuñada Josefa.
Por un lado, hay documentos que lo dan como nacido el 29 de junio de 1814 en Buenos Aires y bautizado el 30 de junio de 1814 en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced. Otros documentos fechan el nacimiento de Pedro Rosas en un pueblo cercano a Santa Fe, el día 30 de julio de 1813. María, la segunda hija de Rosas, nació en 1815, pero murió a los pocos años. Y Manuelita nació el 24 de mayo de 1817.
Se ha descripto al primogénito de Rosas, Juan Bautista, como a un joven lánguido, amante de los placeres, los caballos y las mujeres. Todo el furor de su padre aparecía, tal vez, a los ojos de Juan Bautista, como algo gratuito. En esto no se diferencia de otros hijos varones de hombres terribles.
Ahora, veamos la historia de la principal hija mujer: apenas seis meses después de llegada a Inglaterra, Manuelita Rosas se casó con Máximo Terrero, hijo del antiguo socio de su padre. Para Rosas fue un abandono, una traición, y acusó a Manuelita de "inaudita crueldad", aunque parece ser que al cabo de los años la perdonó, y aceptó a Máximo, que fue un fiel y afectuoso hijo político.
En su obituario se describió a Rosas como un hombre que "sólo era feliz cuando montaba a caballo y daba órdenes a sus subordinados"
Rosas tuvo también otra mujer. Se llamó María Eugenia Castro. Era la hija del comandante Juan Gregorio Castro, que nombró a Rosas su albacea y tutor de su hija mayor. Cuando la niña tuvo 13 años, Rosas la llevó a su casa de Palermo como doncella de compañía de su esposa. A la muerte de Encarnación, Eugenia pasó de criada a amante. Tenía 15 años, contra 47 de Rosas. Tuvieron cinco hijos: Nicanora, Ángela, Justina, Joaquín y Adrián. Otros testimonios hablan de ocho hijos, aunque Eugenia había tenido otra hija antes de Rosas: Mercedes Costa, fruto de sus amores con un familiar del Restaurador. Se entiende, de todos modos, que Eugenia era la pareja de Rosas en el momento de producirse su derrocamiento, en la batalla de Caseros. De cualquier manera, hay interesante información sobre esto en el libro de Rafael Pineda Yáñez "Cómo Fue la Vida Amorosa de Juan Manuel de Rosas", que yo cito de segunda mano pues sólo dispongo del texto de Lynch.
Eugenia escribió una carta por año a Rosas entre 1852 y 1855, al parecer quejándose de su pobreza y el abandono de sus hijos. Respondía Rosas: "Quise traerte conmigo, según te lo propuse en dos cartas que no olvido. Si hubieras venido, no habrías sido desgraciada. Así, cuando hoy lo sos, debes culpar solamente a tu maldita ingratitud". Rosas escribió su última carta a Eugenia Castro en 1870, recalcando su absoluta pobreza. No podía ayudarla en nada. El Restaurador no firmaba sus cartas como "Juan Manuel", así como no firmó "Papá" al escribirle a su hija Ángela. Firmaba como "tu afectísimo paisano" y, en la carta final para Eugenia, "tu afectísimo paisano y patrón".
¿Cuál fue el destino de aquellos hijos de Rosas, seguramente portadores del apellido Castro? Hasta donde hemos podido averiguar, Joaquín fue peón de campo en la provincia de Buenos Aires, y su hermano Adrián, pocero, en Lomas de Zamora.
Eugenia hizo lo que pudo: fue lavandera, sirvienta, formó una nueva pareja, parió dos hijos más, cuyo apellido desconocemos, y después murió. Sus siete o diez hijos fueron, casi todos, analfabetos. Este dato no es muy seguro porque sabemos que Rosas, desde Southampton, se escribió con su hija Ángela Castro. Al igual que sus hermanos, esta niña fue criada en la gran casona de Rosas, en Palermo (luego confiscada por los unitarios de Caseros[2]) sin que don Juan Manuel los reconociera formalmente, pero contando con su protección y afecto.
Después de Caseros, Rosas quedó muy disgustado con sus primos, los Anchorena. "¡Esos Anchorena! Y muy especialmente el tal don Nicolás. ¡Qué hombre tan malo, tan impío, tan hipócrita y tan bajo, tan asqueroso e inmundo!". Al parecer, Rosas no pudo digerir el hecho de que sus parientes y socios le dieran la espalda, a la hora de la derrota. Tal vez le pasó lo mismo que a Perón, a Frondizi, a Raúl Alfonsín, a Domingo Cavallo y a tantos hombres de poder: no aceptan que los negocios sigan funcionando cuando el príncipe pierde su trono.
Resulta paradójico que el Restaurador, hijo de una dama terminante como Agustina, quien detestaba todo lo "gringo" y calificaba cualquier cosa de mal gusto como "una gringada", haya terminado administrando una granja en Inglaterra: la Burgess Street Farm, en Swaythling, a unos pocos kilómetros de Southampton. Rosas pagaba una renta anual de 190 libras al propietario, Mr. John Fleming, de Stoneham Park. Allí vivió Juan Manuel durante 25 años, haciendo como que estaba en las Pampas: a caballo, con lazo, poncho y boleadoras, gritando órdenes a sus peones (que eran sólo tres. y conchabados por el día) en un inglés fatal pero fluido. En las noches de calor, Rosas sacaba el recado al patio y dormía sobre la tierra, al modo del campo argentino.
Pocos amigos tuvo Juan Manuel en esta mala hora. Uno fue Lord Palmerston, el ex premier inglés, a quien admiraba. Se visitaron mutuamente. Otro fue su vencedor, Justo José de Urquiza, con quien se carteó seguido. Urquiza terminó lamentando la confiscación de todos los bienes de Rosas (honestamente ganados con el trabajo de una vida, y esto incluía varias estancias) ofreciéndole una cierta suma de dinero. "Tal vez anual, si esto no lo ofende". La operadora de estas difíciles gestiones en Buenos Aires fue la señora Josefa Gómez, quien no era rosista, pero sí leal amiga del Restaurador.
La suma que, finalmente, envió Urquiza a Rosas, resultó de mil libras esterlinas, en 1865, según atestigua Lynch.
Rosas pasó su largo destierro y su vejez con rabia, desmoralizado y celoso hasta de su hija y su yerno: "No consideran lo que he sido, lo que soy". Por momentos se preguntaba si no estaría "verdaderamente loco".
En su obituario del 15 de marzo de 1877, el diario The Times de Londres describió a Rosas como un hombre que "sólo era feliz cuando montaba a caballo y daba órdenes a sus subordinados". Seguramente, a este señor de las pampas infinitas le debe haber quedado chica aquella granja con 18 caballos, 3 toros, 60 vacas, 20 vaquillonas y 34 chanchos. Todo muy mezquino, para la generosa escala del campo argentino.
Aquí termino, pues, estos apuntes sobre algunos parientes de Rosas. Hay más, mucho más, escrito y publicado, sobre este notable personaje. Seguramente, un lector entendido hallará errores en mi resumen y otros puntos dignos de mención.
Por ejemplo: el viajero inglés William Mac Cann encontró a Rosas, en 1842, agradable y accesible: "Su hermoso y rubicundo rostro, y su aspecto fornido, le dan la apariencia de un caballero de la campiña inglesa". Y sin embargo, obstinadamente, furioso, en su "farm", Juan Manuel sembraba zapallos argentinos y tomaba mate amargo, mientras maldecía a los traidores de Buenos Aires.

* Algunos libros consultados:"Rosas y su tiempo" de José María Ramos Mejía, y "Rosas" de John Lynch.


[1] Acotación de Pacho Nazar.
[2] Dinamitada durante la segunda presidencia (1898-1904) de Julio Roca, el 3 de febrero de 1899, acto de barbarie política hacia un edificio histórico con independencia de las diferencias ideológicas entre el autor intelectual de la explosión y el ex Gobernador del Estado bonaerense, depuesto en Caseros (3 de febrero de 1852). Referencia en O’DONNELL, P.; 2008, Caudillos Federales, Grupo Editorial Norma. Acotación de Pacho Nazar.

10 dic 2011

MB 13 NUEVO DÍA DEL MAESTRO EN ARGENTINA

MB Nº 18 - DRH
MANBLAS Nº 18 - DOCUMENTOS DE REVISIÓN HISTÓRICA

NUEVO DÍA DEL MAESTRO EN ARGENTINA


Propuesta a Organizaciones Sociales e Instituciones Públicas

Pacho Nazar

Antecedentes Sarmientinos Abominables

El gobierno rosista obligó a muchos unitarios a auto-exiliarse en la Banda Oriental del Uruguay, desde donde comenzaron a conspirar al mismo momento de su llegada contra aquel Gobernador de Buenos Aires (por entonces ciudad portuaria y estado provincial, a la vez; mucho antes de la federalización de la primera, hecho ocurrido en 1880). La oposición de los unitarios, librecambistas acérrimos, se basaba fundamentalmente en el proteccionismo rosista a las manufacturas importadas desde Europa. Esa oposición llevó a los unitarios a acercarse políticamente al Gobernador de Entre Ríos, cuyo anti-rosismo residía en el férreo control de la Aduana de Buenos Aires por parte del Gobernador bonaerense y su cerrada negativa a distribuir entre las provincias del interior la caudalosa renta aduanera. Dos vertientes ideológicamente distintas, de raíces muy diferentes, confluían en una fuerte resistencia al régimen proteccionista de un estanciero de la región pampeana.

“Durante dos décadas, el nacionalismo ganadero realiza su experiencia en el poder y su jefe se convierte en una de las figuras más controvertidas de la historia argentina” (GALASSO, 1975).

Aquella diferente extracción social entre unitarios auto-desterrados y urquicistas federales, apoyados por los líderes montoneros del interior profundo, se marcaba desde antes de la caída de Rosas y se traduciría en ruptura con posterioridad a ella.

El 3 de febrero de 1852 se produjo el combate de Caseros, en que milicias entrerrianas junto con tropas brasileñas y unitarios armados, exiliados en la Banda Oriental del Uruguay, todos comandados por Justo José de Urquiza, derrotaron al Gobernador de la Provincia-Metrópoli de Buenos Aires. Entre los exiliados unitarios y aliados de Urquiza se encontraba Sarmiento. Pero ese mismo día del triunfo anti-rosista Urquiza:

“…condena a sus aliados del día anterior (Mitre y Sarmiento) que relaman la herencia de una revolución que no les pertenece, de una victoria en que no han tenido parte, de una patria cuyo sosiego perturbaron, cuya independencia comprometieron y cuya libertad sacrificaron con su ambición y anárquica conducta . Por otra parte, Sarmiento se exilia voluntariamente en Brasil a menos de veinte días de Caseros…” (GALASSO, 1975).

Se materializó el divorcio entre aquellos aliados circunstanciales contra Rosas, de tan incompatibles historias anteriores:

“… los unitarios –cuya desconfianza e incluso odio a Don Justo se prueba en La Campaña del Ejército Grande de Sarmiento- rompen con él pues ese no es su Caseros, … (ibídem).

En la citada obra sarmientina, La Campaña del Ejército Grande, escrita durante su auto-exilio en la Banda Oriental, su autor expuso al desnudo su entrañable abyección por Juan Manuel de Rosas, por todo el ambiente gauchesco, que lo rodeaba y aún por escenarios típicos de la ciudad capital, asiento de su presidencia posterior:

“¡Y ojalá que el tirano hubiera sido el hijo de una sociedad culta como Luis XIV …( )…Rosas realizó cosas pequeñas, derrochando tiempo, energía, trabajo y rentas, en adquirir las nociones más sencillas de la vida, de que carecía…( )…La casa de Palermo…( )…en lugar de tener exposición al frente por medio de un prado inglés …( )…está entre dos callejuelas, como la esquina del pulpero de Buenos Aires. Cuando Rosas haya llegado a Inglaterra…( )…sentirá toda la vergüenza de no haberle dado más su caletre que para construir Palermo” (O’DONNELL, 2008).

Es asombroso el paralelismo entre la calificación de tirano, otorgada por Sarmiento a Rosas y la misma atribuida, un siglo después, por los descendientes de Bartolomé Mitre, significativo “pro-hombre” para el sanjuanino, a Juan Domingo Perón en su cipayo diario La Prensa. Mientras procediera de cuales quiera de las dos potencias imperialistas más fuertes del siglo XIX, Francia e Inglaterra, el modelo de sociedad a emular era válido para nuestro ex presidente neo-colonial.

En 1861 el Gral Urquiza, al mando del Ejército de la Confederación Argentina, se retiró de la Batalla de Pavón, cediéndole el triunfo al ejército del Estado Metrópoli de Buenos Aires, comandado por el Gral Mitre. Comenta GALASSO (1975):

“Pavón es la gran derrota nacional y no Caseros. Allí se cierra la posibilidad de la organización en un sentido nacional y se abre el camino al proyecto oligárquico pro-británico…( )…Sarmiento le escribe a Mitre:

No trate de economizar sangre de gauchos. Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país

Mitre no escribe palabras tan imprudentes y bárbaras, pero aplica el consejo. En noviembre de 1861, Venancio Flores degüella federales en Cañada de Gomez. Es el comienzo de una represión sistemática que se prolongará varios años. Pocos meses después Mitre está en la Presidencia…( )…Pero persisten aún algunos obstáculos para esos planes mitristas: ese gauchaje del interior con sus caudillos díscolos, reacios a ser civilizados …( )… y a sangre y fuego arremeterá contra ellos…( )… Sarmiento le ha asesorado bien:

No hay que dejar cicatrizar la herida de Pavón

A fines de 1861, las fuerzas del primer cuerpo de ejército porteño comandadas por Paunero, se lanzan sobre Córdoba; (Ignacio) Rivas avanza sobre San Juan, donde coloca a Sarmiento como gobernador …( )…En marzo de 1862, Ambrosio Sandes derrota al Chacho (Peñaloza) en Aguadita de los Valdenes y Salinas de Moreno. Sarmiento le comunica a Mitre que…

Sandes llevó orden por escrito del infrascripto de PASAR POR LAS ARMAS A TODOS LOS QUE ENCONTRASE con armas en la mano y lo ha ejecutado en los jefes y oficiales …( )…

Sarmiento le escribe a Mitre:

Sandes ha marchado a San Luis. Está saltando por llegar a La Rioja y darle una buena tunda al Chacho (Peñaloza). ¿Qué regla seguir en esta emergencia? Si va, déjelo ir. SI MATA GENTE, CÁLLESE LA BOCA. SON ANIMALES BÍPEDOS DE TAN INFAME CONDICIÓN que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor.

Mitre está de acuerdo e indicará poco después la forma de disimular la represión…( )… Sarmiento dará entonces piedra libre a la furia de sus jefes sanguinarios:

La guerra civil establece los derechos de los sublevados a ser tratados con las consideraciones debidas al prisionero de guerra… Cuando no se conceden los derechos, entramos en el género de la guerra contra los vándalos o piratas…Es permitido entonces QUITARLES LA VIDA DONDE SE LES ENCUENTRE”.

Tras su retiro voluntario de la Batalla de Pavón en 1861, Urquiza continuaba generando expectativas en los caudillos montoneros del interior, referentes a un posible alzamiento contra el mitrismo sanguinario y pro-británico; al mismo tiempo que hacía desconfiar a los porteños de su aparente retiro y permanencia pacífica en su Palacio de San José, en las afueras de Concepción del Uruguay, Entre Ríos…

“… y que lleva a Sarmiento a escribirle a Mitre:

Hay que hacer desaparecer a Urquiza, es la única nube negra que queda en el horizonte” (GALASSO, 1975).

En 1866, tres años después del asesinato del Gral. Ángel Vicente Peñaloza por el Ejército Argentino bajo la presidencia de Bartolomé Mitre, el que fue su lugarteniente:

“…Felipe Varela lanzó desde San José de Jáchal (San Juan) su célebre proclama. En ella …( )…reivindicaba la gesta libertadora, al mencionar la campaña de los Andes y la victoria decisiva de Ayacucho. Fustigaba la desgraciada jornada de Pavón, agredía claramente a Bartolomé Mitre, a quien calificaba de usurpador del gobierno de la Nación y también criticaba la Guerra del Paraguay…( )…En otro de los párrafos apuntaba que tal es el odio que aquellos fraticidas porteños tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y asesinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio: Sarmiento , Sandes, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios dignos de Mitre” (BAYER et al., 2010).

Una Maestra Argentina Ejemplar: Rosario Vera Peñaloza, "Maestra de la Patria"

Rosario Vera Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1873 en el pueblo de Atiles, La Rioja. Dedicó su vida a la enseñanza. Fundó el primer jardín de infantes argentino. El Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del Primer Museo Argentino para la Escuela Primaria, hoy Complejo Museológico del Instituto Félix Bernasconi. Luego de una admirable trayectoria, llegó a Inspectora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial. Falleció el 28 de mayo de 1950. Esa es la fecha que se toma, precisamente, para conmemorar, en su honor, el "Día de la Maestra Jardinera" y el "Día de los Jardines de Infantes".

Huérfana desde muy niña, fue criada por su tía materna, quien le enseñó las primeras letras. Terminó sus estudios primarios en la provincia de San Juan y regresó a su provincia natal en 1884, ingresando en la Escuela Normal de La Rioja. Trasladada a la ciudad de Paraná, estudió profesorado, obteniendo el Título Superior de Enseñanza en 1894.

En 1900 fundó el Jardín de infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, el primero de una larga serie de Jardines fundados en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Paraná.

En 1906 fue vice directora de la Escuela Normal de La Rioja, ocupando el mismo cargo en la Escuela Provincial "Alberdi" de Córdoba en 1907.

Directora de la Escuela Normal Nº1 de Buenos Aires entre 1912 y 1917, sustituía a cualquier profesor que faltaba.

Fue nombrada también Inspectora de las Escuelas Municipales, además de dictar las cátedras de pedagogía y matemáticas en la Escuela Normal "Del Divino Maestro", incorporada al profesorado de Lenguas Vivas.

Recorrió Argentina impulsando la enseñanza popular, dictando cursos y conferencias y transmitiendo las nuevas técnicas en la creación de bibliotecas. Participó también del Primer Congreso Patriótico de Señoras en América del Sud, realizado en mayo de 1910 en Buenos Aires.

En 1931 creó el Museo Argentino en el Instituto Félix F. Bernasconi, basado en la teoría pedagógica de Joaquín V. González: la Geografía como base de toda enseñanza, que, si bien fue resistida por sus pares, fue el motor que impulsó la creación del museo, al cual dedicó 17 años de su vida en forma totalmente desinteresada y altruista.

Fue condecorada por el Instituto Sanmartiniano por su "Vida del General San Martín" adaptada para los niños.

En un homenaje que se le hizo, los destacados autores argentinos Félix Luna y Ariel Ramírez compusieron una zamba llamada "Rosarito Vera, Maestra".

Obras:

• "El hombre que rehusó el Olimpo".

• "Los hijos del Sol".

• "Historia de la Tierra".

• "Un viaje accidentado".

• "Cuentos y Poemas".

• "Pensamientos breves sobre juegos educativos".

Propuesta a la Sociedad Argentina

Declarar oficialmente el 28 de mayo, fecha del fallecimiento en el año 1950 de la ilustre educadora, el DÍA DEL MAESTRO, en reemplazo de la fecha preexistente, en base a los fundamentos antes expuestos, sin duda no exhaustivos.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BAYER, O. et al.; 2010. Historia de la Crueldad Argentina. Julio A. Roca y el Genocidio de los Pueblos Originarios. 1ª edic. Ediciones El Tugurio. Buenos Aires.

GALASSO, N.; 1975. Felipe Varela, Un Caudillo Latinoamericano. Cuadernos de Crisis Nº 12, Editorial del Noroeste. Buenos Aires.

O’DONNELL, P.; 2008. Caudillos Federales, El Grito del Interior. 1ª edic. Grupo Editor Norma. Buenos Aires.

WIKIPEDIA; 2011. es.wikipedia.org/wiki/Rosario_Vera_Peñaloza. Página virtual.

www.me.gov.ar/efeme/efemecortas/rosaritovp.html



15 nov 2011

MB 12 EL BICENTENARIO DE LA IMPRENTA

MB Nº 17-DRH
MANBLAS Nº 17-DOCUMENTOS DE REVISIÓN HISTÓRICA

EL BICENTENARIO DE LA IMPRENTA


La Gaceta de Buenos Aires, el primer periódico de las Provincias Unidas del Sud y la letra de su Himno Nacional, se hicieron conocer a través de una imprenta, traída por los jesuitas desde el Viejo Mundo a la Gobernación de Córdoba, dependiente del Virreinato del Perú. Aquella orden religiosa fue expulsada de América por la corona española en 1767, aún inexistente el Virreinato del Río de la Plata, que sería creado en 1776. Como todos los revolucionarios de Mayo, Vicente Lopez y Planes, autor de la letra, concebía la liberación íntegra de Latinoamérica, no en las naciones resultantes de su posterior fragmentación disgregadora. Esa concepción de Patria Grande está plasmada en la histórica letra, que luego los cipayos porteños “supieron suprimir”. Aquellas estrofas memorables también están exentas de racismo indigenistas, ese prejuicio que se empezó a inculcar a partir de la Presidencia de Bernardino Rivadavia y que alcanzó un punto culminante en la Presidencia de Sarmiento, autor de la triste frase: lo único que tienen los indios de humanos es la sangre. Los pocos números de La Gaceta permitieron al imperio inglés tomar dimensión de la estatura revolucionaria de Mariano Moreno, su editor; tal que a sólo tres meses del estallido emancipador logró conspirar para separarlo de la Primera Junta y antes de los cuatro meses, arrojar su cadáver a las aguas del Océano Atlántico.

Los Primeros Impresos en la Cuenca del Plata

Los primeros productos de imprenta, que circularon por las Gobernaciones de Montevideo, Buenos Aires, Córdoba y Tucumán, salieron a principios del siglo XVIII de una tosca imprenta en Santa María La Mayor, sobre la margen derecha (u occidental) del Río Uruguay, manejada por originarios charrúas instruidos por los jesuitas. En esa aldea, ya desaparecida, así mismo se explotaba un yacimiento de cal (calera), que la naturaleza prodigó en aquella orilla. Restos materiales de ese emprendimiento jesuítico-indígena pueden apreciarse en la actualidad, si se visita el Parque Nacional El Palmar en la hoy Provincia de Entre Ríos, perteneciente a la red nacional de áreas protegidas de la Administración de Parques Nacionales. Aquella imprenta constaba de una tosca prensa de madera con caracteres fundidos en ella y planchas de cobre grabadas a buril. Sus últimas ediciones vieron la luz en 1727.

Una Imprenta en “La Docta”

Funcionaba desde antiguo en la colonia española el Colegio Monserrat, en la actual capital cordobesa. A mediados del siglo XVIII sus directivos solicitaron al rey una imprenta, que fue instalada, burocracia imperial mediante, en 1765 en los sótanos del Convictorio de Monserrat, dos años antes que la corona pusiera en práctica la expulsión de la orden jesuítica del Nuevo Mundo. Varios años transcurrieron sin su uso hasta que se vendió a un colegio para niños abandonados de Buenos Aires.

Los Impresos Revolucionarios

Desde aquella imprenta, ya “aporteñada” a comienzos del siglo XIX, Vicente Lopez hizo públicas las estrofas del Himno, que albergan tres definidas posiciones ideológicas: el protagonismo indígena en la liberación del colonialismo, la unidad continental y el expreso anti-imperialismo. Nos estamos refiriendo a la letra de 1810, integrada por nueve estrofas de ocho versos cada una. Un Decreto presidencial en 1900 cercenó más del ochenta por ciento del contenido del pensamiento de Mayo, afectando precisamente aquellos tres basamentos esenciales.

Cuando releemos:

Se conmueven del Inca las tumbas

Y en sus huesos revive el ardor,

(Estrofa II, amputada)

Se está reivindicando, con inicial mayúscula en el Pueblo Originario más organizado del continente, tras el holocausto del colonialismo al sector social más largamente combativo de los revolucionarios, ya que su resistencia había dado inicio el mismo 12 de octubre de 1492 y precisamente el titular del gobierno sudamericano, concebido por Belgrano y San Martín, iba a ser un Inca inquebrantable: Juan Bautista Condorcanqui, hermano de José Gabriel Condorcanqui (Tupac Amaru). Aun faltaban casi setenta años para que el Ejército Argentino, comandado por Julio Argentino Roca, masacrara a los Mapuce en su tierra ancestral. Pocos años después de esta barbarie, la familia Menéndez Behety se iba a encargar de despejar la Patagonia de Teheulches. Ya en el siglo XX Gendarmería Nacional lograría sus méritos mortuorios con algunos miles de Pilagás asesinados en el Chaco. Sin duda los hombres de Mayo no habían concebido el Himno para que Pueblos Originarios no pudiesen entonarlo por la imposición a sangre y fuego de las armas, otrora liberadoras. Los indígenas de América Latina se vienen reencontrando con sus raíces culturales, que no incluyen precisamente aquellos símbolos que ingresaron muy tardíamente en su milenaria historia y, para colmo, manchados con su propia sangre, derramada por el fusil de las Fuerzas Armadas argentinas.

La Concepción de Patria Grande

¡No los veis (a los españoles) sobre Méjico y Quito

Arrojarse con saña tenaz

Y cual lloran bañados en sangre

Potosí, Cochabamba y La Paz!

¡No los veis sobre el triste Caracas

(Estrofa IV, amputada)

Más adelante está expresa la entidad institucional supra nacional, anhelada por los hombres de Mayo:

Buenos Aires se pone a la frente

De los pueblos de la ínclita Unión.

Restaban todavía algunas traiciones de la aristocracia y la burguesía comercial porteñas para que Buenos Aires no se pusiera lamentablemente al frente y le diera la espalda a la Banda Oriental, al Paraguay, al Ejército de los Andes, al Perú y a Bolivia.

El Anti-imperialismo Declarado

Se levanta a la faz de la tierra

Una nueva y gloriosa Nación:

Coronada su sien de laureles

Y a sus plantas rendido un León.

(Estrofa I, cuarteta final amputada)

El autor ha destacado la magnitud del imperio expulsado del Nuevo Continente, calificándolo de León, reforzando la calidad del poderoso animal con inicial mayúscula. Igualmente en los siguientes versos:

Y con brazos robustos desgarran (los liberados)

Al ibérico altivo León.

(Estrofa VI, amputada)

La crueldad sanguinaria del colonialismo es exaltada para la memoria de la posteridad:

Su estandarte sangriento levantan (los tiranos españoles)

Provocando a la lid más cruel.

(Estrofa III, amputada)

El salvajismo letal para los pueblos, proveniente de verdaderas bestias (tigres), se reitera más adelante:

A esos tigres sedientos de sangre

Fuertes pechos sabrán (los emancipados) oponer

(Estrofa V, amputada)

Como genuina expresión de un pueblo liberado de una larga y penosa opresión colonial, Vicente Lopez consagró una justiciera humillación, en la letra, al opresor vencido:

Y azorado a su vista (la del guerrero argentino) el tirano

Con infamia a la fuga se dio;

Sus banderas, sus armas se rinden

(Estrofa VIII, amputada)

El Primer Golpe Imperialista a la Revolución de Mayo

La esposa del Secretario de la Primera Junta de Gobierno, Guadalupe Cuenca, recibió una carta anónima, tras la partida de Mariano Moreno, comunicándole que se despidiera de su marido a la distancia porque nunca más lo vería. En la perseverante tendencia del Secretario por mantener el rumbo revolucionario de la primera gestión gubernamental, triunfaron las intrigas de la cancillería británica para remover un escollo firme al comercio de Gran Bretaña con el Río de la Plata. El 23 de septiembre de 1810, a casi cuatro meses del grito libertario, el cuerpo de Mariano Moreno se dejó caer desde la fragata inglesa que lo llevaba a su cargo en la Embajada de las Provincias Unidas del Sud, cargo que nunca asumió por ingestión de un purgante tóxico suministrado por los que re-colonizarían la Nación a lo largo de casi un siglo y medio.

En poco más de dos décadas, no solamente el comercio y la economía estarían dirigidos por Gran Bretaña sino que la porción insular austral sería usurpada el 3 de enero de 1833 plasmando la Tercera Invasión Inglesa.

La imprenta revolucionaria se exhibe en la actualidad en la planta alta del Cabildo de la ciudad de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo.

Pacho Nazar, junio 2011



Toda información parcial o completa de este Documento puede reproducirse por escrito o en forma oral, citando expresamente la fuente documental.

Los resaltados en negrita, dentro del texto del Himno Nacional Argentino, se deben al autor de este Documento; no así al original de Vicente Lopez.

22 may 2011

MB 11 UN HITO HACIA LA DESCOLONIZACIÓN CULTURAL

MB N° 16 DRH
MANBLAS N° 16 Documentos de Revisión Histórica
La presidencia de Bernardino Rivadavia en la segunda década de las emancipadas Provincias Unidas del Sud, primera mitad del siglo XIX, fijó un punto de inflexión en la ruta de la autonomía política pretendida por la Revolución de Mayo: se tomó el primer préstamo internacional esclavizante, se dio la espalda a la epopeya de liberación continental protagonizada por los ejércitos sanmartiniano y bolivariano confluyendo en un único mando, se afianzó la visión europeísta como epicentro político y cultural. En la concepción de aquel mandatario el avance civilizatorio "occidental y cristiano" no se produciría si no se completaba la aniquilación de las etnias originarias del continente, reanudando la crueldad sanguinaria de los tres siglos y medio de colonización española. Para esto último debió encargarse a un verdugo  del Viejo Mundo la nefasta continuidad del exterminio.
Los Pasos Encadenantes
En 1822 los supremos jefes militares de la independencia habían acordado en Guayaquil, por entonces una localidad de la flamante Gran Colombia, luego fragmentada en Ecuador, Venezuela y Colombia, que el Ejército de la Sudamérica libre debía ser único y por tanto,  bajo un solo mando. En 1824 este Ejército Libertador dio su final escarmiento a los colonizadores  en la apoteótica Batalla de Ayacucho. La hazaña liberadora culminó en medio de la prolongada indiferencia de las oligarquías nativas, que tallaron la noble madera de los revolucionarios desde muy temprano tras los primeros gritos de libertad. Ya en el puerto peruano de El Callao el heróico Ejército de los Andes se había visto obligado a acuartelarse para exigir elementales recursos materiales. San Martín debió salir al destierro eludiendo intrigas homicidas urdidas en Buenos Aires. Nada mejor para Rivadavia que emprender el desarrollo interior mediante un endeudamiento monstruoso y usurero con la empresa financiera británica Baring Brothers, de cuyo encadenamiento vino a dar cancelación el Gobierno Justicialista ciento veitidos años después.
El Giro contra las Etnias Originarias
Aquellas cinco mil lanzas mapuce, que los lonkos de la región pampeana habían ofrecido para la resistencia de las dos primeras Invasiones Inglesas (1806 y 1807), no constituyeron suficiente actitud emancipadora para Rivadavia. Aquellos negros esclavos, que combatieron en San Lorenzo (1813) junto a los pardos originarios para convertirse en libertos, entre otros el Sargento Cabral, fueron olvidados para admirar desde la genuflexión la blancura europea. Pero la depuración étnica debía completarse con la dirección sanguinaria de un coronel prusiano: Federico RAUCH, contratado por el Presidente Rivadavia para dejar libre las tierras ranqueles de sus ancestrales pobladores. Allí se hizo cargo el prusiano de degollar para "limpiar de cobrizos" el interior, liberado poco hacía de godos no menos atroces.
La Genuina Justicia
Al igual que todos los indígenas de América Latina evangelizados por el cristianismo cómplice del holocausto colonial, el ranquel Nicasio García portaba nombre y apellido europeos, pero su apodo era más identificatorio para su estirpe que el legado civilizatorio: ARBOLITO se irguió sobre la dignidad mancillada por siglos y sobre la libertad traicionada por Rivadavia y de un lanzazo épico atravesó el cuello del pretendido "depurador de las pamapas" en 1829.
En el Siglo XXI un Reconocimiento
Al asumir el Presidente Cámpora su mandato el 25 de mayo de 1973, expresó en su mensaje al Congreso de la Nación: "La Descolonización, nuestra tarea, debe comenzar también por la Cultura". Pero recién treinta y ocho años después de aquel anhelo y ciento ochenta y dos años del hecho justiciero, una Resolución del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires habilita a las Comunidades Educativas bonaerenses a enmendar nombres de los establecimientos, si así lo hubieren ameritado y entonces una Escuela de Azul, en el centro del primer Estado argentino, con el vergonzante apellido del prusiano exterminador pasó recientemente a rebautizarse como ARBOLITO. Un cuantioso caudal de historia real, NO OFICIAL, de América Latina queda por exhumar del oscurantismo "occidental y cristiano" para alumbrar y descolonizar mentes de las generaciones que corren y de sus descendientes.
 Pacho Nazar
Neuquén, mayo 2011
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