ONG MANBLAS

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2 mar 2012

MB 14 PARENTESCOS POLÍTICOS DE JUAN MANUEL DE ROSAS

MB Nº 20 - DRH
MANBLAS Nº 20 - Documentos de Revisión Histórica    
Algunos Parientes de Rosas

Rolando Hanglin

Transcripción del artículo del autor publicado en el diario LA NACIÓN,
de Buenos Aires en su edición del 31/01/12

Antes de abordar este tema, declaro formalmente que no me creo historiador, sino sólo un humilde periodista que lee Historia. No tengo fuentes propias, más allá de mi biblioteca. Intento despertar la curiosidad del lector sobre la figura de don Juan Manuel de Rosas, que gobernó la provincia de Buenos Aires y dominó legalmente a toda nuestra nación, desde 1829 hasta 1852.
Algunos lo consideraron, en su tiempo, un monstruo sanguinario. Otros, lo veneraron como a un padre bondadoso, incluyendo al cacique ranquel conocido como Cachul, quien dijo: "Todos mis indios y yo daremos la vida por don Juan Manuel. Ese hombre nunca nos mintió".
Palabras de otro cacique, el legendario Cipriano Catriel: "Nuestro hermano Juan Manuel, indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado, y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata. Mientras él fue Cacique General, nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos con Juan Manuel. Y cuando los cristianos lo echaron y lo desterraron, invadimos todos juntos" (citado por Julio A. Costa en "Roca y Tejedor". Aclaramos que el "loncoteo" -de allí el verbo loncotear- era un deporte de lucha individual, en el cual los dos rivales se aferraban por los pelos, entre pampas y araucanos).
Más tarde, el propio Rosas redactaría una "Gramática de la Lengua Pampa", que aún hoy resulta útil. Y el apunte es especialmente válido si tenemos en cuenta que Rosas realizó, en 1830, la primera campaña del desierto, junto a Facundo Quiroga y José Félix Aldao, medio siglo antes de Roca, con saña feroz. Las crónicas relatan la captura de ochenta indios "extranjeros" (sin duda, araucanos chilenos) que fueron remitidos a Buenos Aires y fusilados en el Retiro, en tandas de diez. Otros prefieren recordar su orden escrita a oficiales en combate: "Si se capturan cuatro o cinco indios, no es preciso tomar prisioneros a todos. Conviene dejar que la tropa se adelante, luego llevarlos a un monte cercano y allí fusilarlos en caliente, como corresponde. Con dejar vivos a uno o dos, para que declaren, es suficiente".
Se afirma que el Restaurador de la Ley pretendió, hasta 1840, empujar a la indiada hacia la Patagonia para liberar de malones a la pampa fértil y, de esa fecha en adelante, firmar pactos con los caciques, para asimilarlos paulatinamente a la civilización argentina, sea esto bueno o malo.
Palabras del general unitario Juan Lavalle, derrocado por Rosas en 1929: "Mi honor y mi corazón me imponen remover por mi parte todos los inconvenientes para una perfecta reconciliación...Y sobre todo, ha llegado el caso de que veamos, tratemos y conozcamos de cerca a Juan Manuel de Rosas, como a un verdadero patriota y amante del orden."
En su tiempo, dijo el general Justo José de Urquiza, que lo venció en Caseros (1852): "Rosas fue un valiente. Yo lo vi conducir a sus tropas en la primera línea de fuego".
  
Rosas era de familia noble. Los Ortiz de Rozas y los López Osornio habían venido directamente de España.
Otro testimonio interesante es el de Charles Darwin, que lo conoció personalmente en plena Campaña del Desierto. Ambos conversaron en el cuartel general del Restaurador, a orillas del Río Colorado. El gran científico inglés hizo una serie de apuntes que están contenidos en sus cartas a Carolina Darwin, fecha 20 de septiembre de 1833, luego publicadas en el libro "Charles Darwin and the Voyage of the Beagle" (Londres, 1945). Algunos apuntes: "Rosas es un hombre de extraordinario carácter y tiene en el campo una gran influencia, que seguramente empleará para hacerlo progresar. En este país se desarrolla ahora una sangrienta guerra de exterminio contra los indios. Si finaliza con éxito, es decir si todos los indios son liquidados, se ganarán grandes extensiones de campo para la producción de ganado vacuno. El campo quedará en manos de los salvajes gauchos blancos, en lugar de los indios cobrizos. Algo superiores los primeros en cuanto a civilización, así como inferiores en materia de virtudes morales. En fin, quedé absolutamente complacido de mi entrevista con el terrible general. Es digno de verle, ya que se trata decididamente de la personalidad más prominente de América del Sur".
Muchos años después, Darwin y Rosas volverían a encontrarse personalmente, pero esto fue ya en Southampton, Inglaterra, donde el Restaurador se había exiliado y gobernaba su granja inglesa. No conocemos comentarios sobre esta segunda entrevista, aunque sabemos que Rosas fue, hasta los 83 años, un hombre enérgico y educado, en quien se percibía "el aire de un gran señor". Aún envuelto en la soledad y la rabia de su derrota.
Rosas era de familia noble. Los Ortiz de Rozas y los López Osornio habían venido directamente de España al Río de la Plata. Los Ortiz de Rosas fueron y son hidalgos de nobleza certificada desde el Siglo XVIII. De esta época data la solicitud de Don Bartolomé Ortiz de Rosas, tío abuelo del Restaurador, que pidió su admisión en la orden militar de Santiago. La familia de la madre de Rosas era López Osornio. Menos conocida en Buenos Aires, pero pródiga en gobernadores, virreyes y capitanes generales en las distintas épocas de la América Española.
El abuelo materno de Rosas, don Clemente López de Osornio, terrateniente y oficial de milicias, fue muerto a lanzazos por los indios en 1783, defendiendo su propiedad con las armas en la mano.
El padre de Rosas, llamado León Ortiz de Rozas (aparentemente, fue don Juan Manuel quien decidió cambiar la "z" por una "s", aunque nadie lo afirma con certeza) siguió la carrera de su propio padre, Domingo Ortiz de Rozas, llegado desde Burgos en 1742. Don León fue capitán del regimiento de infantería de Buenos Aires. Cayó prisionero de los indios y lo mantuvieron en los toldos durante cinco meses, pero sobrevivió y terminó sus días como estanciero. Se lo retrató como a un hombre amable.
En cambio, toda la fiereza de los López de Osornio estaba concentrada en el carácter de Agustina, madre del Restaurador. Heredó de su propio padre una rica estancia: el Rincón de López. Tuvo veinte hijos, de los que sólo sobrevivieron diez. Se la describe como despótica y altiva. Dicen que el eficiente Juan Manuel (a los 17 años) administraba bien los campos de sus padres, pero un cambio de palabras con Doña Agustina lo impulsó a abandonar la casa paterna. Era muy joven, pues, cuando se independizó, y trabajó de estanciero hasta los 83.
Cuando la primera invasión inglesa (1806) Rosas tenía 13 años, y fue ayudante de municiones junto a otros niños, a las órdenes de Santiago de Liniers, a quien el restaurador idolatraba: "¡Liniers! Ilustre, noble, virtuoso, a quien yo tanto he querido y he de querer por toda la eternidad, sin olvidarle jamás". Aparentemente, Don Juan Manuel sentía más inclinación por el orden hispánico que por la Revolución de Mayo, que mandó ejecutar al francés. "Los tiempos actuales no son los de quietud y tranquilidad que precedieron al 25 de mayo. Entonces la subordinación estaba bien puesta. Había unión. Todavía no nos abrasaba el fuego devorador de las guerras civiles". Puede entenderse a Liniers como un "padrino espiritual" de Rosas, y por lo tanto, uno de sus parientes más entrañables.
La esposa de Rosas perteneció también a la clase patricia de Buenos Aires. Se llamó Encarnación Ezcurra y Arguibel. La boda se celebró contra la voluntad feroz de Doña Agustina, madre del novio.
La personalidad de Encarnación Ezcurra es bastante conocida: fue una mujer de gran inteligencia, que actuó como socia política de su marido, tejiendo y destejiendo alianzas en Buenos Aires mientras Juan Manuel administraba campos o combatía a los indios. Por otra parte, la antigua familia Ezcurra sigue existiendo en nuestro país, y ha dado varios hombres de letras.
Por el lado de su madre, Rosas era primo segundo de los hermanos Juan José, Tomás Manuel y Nicolás Anchorena, con quien tuvo negocios rurales. Aunque sus socios más firmes, a lo largo de los años, fueron Luis Dorrego y Juan Nepomuceno Terrero. También familiares.
Juan Manuel y Encarnación tuvieron dos hijos: Juan y Manuelita. Ambos lo acompañaron al exilio en Inglaterra, pero Juan volvió pronto a la Argentina y tuvo muy poca relación con su padre. Algo pasó, no sabemos qué ni cuando. Juan se volvió "con su familia" (dice el historiador británico John Lynch) y sólo quedó Manuelita junto a su padre.
Rosas no pudo digerir el hecho de que sus parientes y socios le dieran la espalda, a la hora de la derrota.
A continuación, los datos que hemos podido obtener sobre Juan Bautista Pedro Rosas.

- Hijo de Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra.
- Nació el 29 de junio de 1814, en Buenos Aires.
- Fue bautizado el 30 de junio de 1814 en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced.
- Sus padrinos fueron Juan Ignacio Ezcurra y Teodora Arguibel.
- El 9 de septiembre de 1835 se casó con María Mercedes de los Dolores Eustaquia Fuente Arguibel en la Basílica de San Nicolás de Bari de Buenos Aires. Se casó, pues, "dentro" de la familia.
- María Mercedes Fuente Arguibel nació el 24 de agosto de 1815 y falleció el 23 de febrero de 1907, en La Plata.
- Tuvieron un solo hijo, llamado Juan Manuel León Ortiz de Rosas o Rozas, quien murió en 1913 mientras ejercía la gobernación de la Provincia de Buenos Aires como dirigente del Partido Autonomista Nacional (conservador) fundado por Adolfo Alsina. Es decir, llegó a ocupar el mismo cargo de su ilustre abuelo, aunque sin la misma trascendencia histórica.
- Juan Bautista, por su parte, murió el 3 de julio de 1870 en Buenos Aires. Sobre su hijo, don Juan Manuel León, y su descendencia posterior, no tenemos otras noticias que las ya mencionadas.
Evidentemente, el joven Juan Bautista Rosas sufrió el típico complejo de "hijo de famosos o poderosos", que vale tanto para los descendientes de Bin Laden como para los de Fred Astaire. Abrumado por el poder del padre, el hijo (sobre todo si es varón) busca el anonimato e incluso el exilio. Tal vez este haya sido el cuadro psicológico de Juan Bautista Rosas.

No se debe confundir a Juan Bautista con el "otro hijo de Rosas", don Pedro Rosas y Belgrano, que tuvo actuación política a pesar de sus dos padres notorios, uno biológico, el otro adoptivo[1]: Manuel Belgrano y Juan Manuel Rosas.
Repasemos los datos familiares: Juan Manuel de Rosas se había casado con Encarnación Ezcurra en 1813. El casamiento se realizó a pesar de la oposición de la madre de Rosas, quien consideraba que su hijo era muy joven (21 años) para contraer matrimonio, pero finalmente aceptó cuando le hicieron creer que Encarnación estaba embarazada.
En realidad, quien estaba esperando un hijo era la hermana de Encarnación, María Josefa Ezcurra, que era casada -aunque su marido se había vuelto a España- y el hijo que esperaba era realmente de Manuel Belgrano. Don Manuel había sido funcionario del Consulado en el Río de la Plata desde 1790. Belgrano fue la primera familia patricia de origen italiano (salvo que aparezca algún descendiente del virrey Bucarelli) así como los primeros irlandeses en el grupo de fundadores de la patria fueron Guillermo Brown (su flota intervino en la Vuelta de Obligado) y Domingo Cullen, negociador santafecino de Rosas en tiempos del bloqueo anglo-francés. Al niño Pedro se lo anotó como hijo de Juan Manuel de Rosas, para evitar los comentarios sobre su cuñada Josefa.
Por un lado, hay documentos que lo dan como nacido el 29 de junio de 1814 en Buenos Aires y bautizado el 30 de junio de 1814 en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced. Otros documentos fechan el nacimiento de Pedro Rosas en un pueblo cercano a Santa Fe, el día 30 de julio de 1813. María, la segunda hija de Rosas, nació en 1815, pero murió a los pocos años. Y Manuelita nació el 24 de mayo de 1817.
Se ha descripto al primogénito de Rosas, Juan Bautista, como a un joven lánguido, amante de los placeres, los caballos y las mujeres. Todo el furor de su padre aparecía, tal vez, a los ojos de Juan Bautista, como algo gratuito. En esto no se diferencia de otros hijos varones de hombres terribles.
Ahora, veamos la historia de la principal hija mujer: apenas seis meses después de llegada a Inglaterra, Manuelita Rosas se casó con Máximo Terrero, hijo del antiguo socio de su padre. Para Rosas fue un abandono, una traición, y acusó a Manuelita de "inaudita crueldad", aunque parece ser que al cabo de los años la perdonó, y aceptó a Máximo, que fue un fiel y afectuoso hijo político.
En su obituario se describió a Rosas como un hombre que "sólo era feliz cuando montaba a caballo y daba órdenes a sus subordinados"
Rosas tuvo también otra mujer. Se llamó María Eugenia Castro. Era la hija del comandante Juan Gregorio Castro, que nombró a Rosas su albacea y tutor de su hija mayor. Cuando la niña tuvo 13 años, Rosas la llevó a su casa de Palermo como doncella de compañía de su esposa. A la muerte de Encarnación, Eugenia pasó de criada a amante. Tenía 15 años, contra 47 de Rosas. Tuvieron cinco hijos: Nicanora, Ángela, Justina, Joaquín y Adrián. Otros testimonios hablan de ocho hijos, aunque Eugenia había tenido otra hija antes de Rosas: Mercedes Costa, fruto de sus amores con un familiar del Restaurador. Se entiende, de todos modos, que Eugenia era la pareja de Rosas en el momento de producirse su derrocamiento, en la batalla de Caseros. De cualquier manera, hay interesante información sobre esto en el libro de Rafael Pineda Yáñez "Cómo Fue la Vida Amorosa de Juan Manuel de Rosas", que yo cito de segunda mano pues sólo dispongo del texto de Lynch.
Eugenia escribió una carta por año a Rosas entre 1852 y 1855, al parecer quejándose de su pobreza y el abandono de sus hijos. Respondía Rosas: "Quise traerte conmigo, según te lo propuse en dos cartas que no olvido. Si hubieras venido, no habrías sido desgraciada. Así, cuando hoy lo sos, debes culpar solamente a tu maldita ingratitud". Rosas escribió su última carta a Eugenia Castro en 1870, recalcando su absoluta pobreza. No podía ayudarla en nada. El Restaurador no firmaba sus cartas como "Juan Manuel", así como no firmó "Papá" al escribirle a su hija Ángela. Firmaba como "tu afectísimo paisano" y, en la carta final para Eugenia, "tu afectísimo paisano y patrón".
¿Cuál fue el destino de aquellos hijos de Rosas, seguramente portadores del apellido Castro? Hasta donde hemos podido averiguar, Joaquín fue peón de campo en la provincia de Buenos Aires, y su hermano Adrián, pocero, en Lomas de Zamora.
Eugenia hizo lo que pudo: fue lavandera, sirvienta, formó una nueva pareja, parió dos hijos más, cuyo apellido desconocemos, y después murió. Sus siete o diez hijos fueron, casi todos, analfabetos. Este dato no es muy seguro porque sabemos que Rosas, desde Southampton, se escribió con su hija Ángela Castro. Al igual que sus hermanos, esta niña fue criada en la gran casona de Rosas, en Palermo (luego confiscada por los unitarios de Caseros[2]) sin que don Juan Manuel los reconociera formalmente, pero contando con su protección y afecto.
Después de Caseros, Rosas quedó muy disgustado con sus primos, los Anchorena. "¡Esos Anchorena! Y muy especialmente el tal don Nicolás. ¡Qué hombre tan malo, tan impío, tan hipócrita y tan bajo, tan asqueroso e inmundo!". Al parecer, Rosas no pudo digerir el hecho de que sus parientes y socios le dieran la espalda, a la hora de la derrota. Tal vez le pasó lo mismo que a Perón, a Frondizi, a Raúl Alfonsín, a Domingo Cavallo y a tantos hombres de poder: no aceptan que los negocios sigan funcionando cuando el príncipe pierde su trono.
Resulta paradójico que el Restaurador, hijo de una dama terminante como Agustina, quien detestaba todo lo "gringo" y calificaba cualquier cosa de mal gusto como "una gringada", haya terminado administrando una granja en Inglaterra: la Burgess Street Farm, en Swaythling, a unos pocos kilómetros de Southampton. Rosas pagaba una renta anual de 190 libras al propietario, Mr. John Fleming, de Stoneham Park. Allí vivió Juan Manuel durante 25 años, haciendo como que estaba en las Pampas: a caballo, con lazo, poncho y boleadoras, gritando órdenes a sus peones (que eran sólo tres. y conchabados por el día) en un inglés fatal pero fluido. En las noches de calor, Rosas sacaba el recado al patio y dormía sobre la tierra, al modo del campo argentino.
Pocos amigos tuvo Juan Manuel en esta mala hora. Uno fue Lord Palmerston, el ex premier inglés, a quien admiraba. Se visitaron mutuamente. Otro fue su vencedor, Justo José de Urquiza, con quien se carteó seguido. Urquiza terminó lamentando la confiscación de todos los bienes de Rosas (honestamente ganados con el trabajo de una vida, y esto incluía varias estancias) ofreciéndole una cierta suma de dinero. "Tal vez anual, si esto no lo ofende". La operadora de estas difíciles gestiones en Buenos Aires fue la señora Josefa Gómez, quien no era rosista, pero sí leal amiga del Restaurador.
La suma que, finalmente, envió Urquiza a Rosas, resultó de mil libras esterlinas, en 1865, según atestigua Lynch.
Rosas pasó su largo destierro y su vejez con rabia, desmoralizado y celoso hasta de su hija y su yerno: "No consideran lo que he sido, lo que soy". Por momentos se preguntaba si no estaría "verdaderamente loco".
En su obituario del 15 de marzo de 1877, el diario The Times de Londres describió a Rosas como un hombre que "sólo era feliz cuando montaba a caballo y daba órdenes a sus subordinados". Seguramente, a este señor de las pampas infinitas le debe haber quedado chica aquella granja con 18 caballos, 3 toros, 60 vacas, 20 vaquillonas y 34 chanchos. Todo muy mezquino, para la generosa escala del campo argentino.
Aquí termino, pues, estos apuntes sobre algunos parientes de Rosas. Hay más, mucho más, escrito y publicado, sobre este notable personaje. Seguramente, un lector entendido hallará errores en mi resumen y otros puntos dignos de mención.
Por ejemplo: el viajero inglés William Mac Cann encontró a Rosas, en 1842, agradable y accesible: "Su hermoso y rubicundo rostro, y su aspecto fornido, le dan la apariencia de un caballero de la campiña inglesa". Y sin embargo, obstinadamente, furioso, en su "farm", Juan Manuel sembraba zapallos argentinos y tomaba mate amargo, mientras maldecía a los traidores de Buenos Aires.

* Algunos libros consultados:"Rosas y su tiempo" de José María Ramos Mejía, y "Rosas" de John Lynch.


[1] Acotación de Pacho Nazar.
[2] Dinamitada durante la segunda presidencia (1898-1904) de Julio Roca, el 3 de febrero de 1899, acto de barbarie política hacia un edificio histórico con independencia de las diferencias ideológicas entre el autor intelectual de la explosión y el ex Gobernador del Estado bonaerense, depuesto en Caseros (3 de febrero de 1852). Referencia en O’DONNELL, P.; 2008, Caudillos Federales, Grupo Editorial Norma. Acotación de Pacho Nazar.

10 dic 2011

MB 13 NUEVO DÍA DEL MAESTRO EN ARGENTINA

MB Nº 18 - DRH
MANBLAS Nº 18 - DOCUMENTOS DE REVISIÓN HISTÓRICA

NUEVO DÍA DEL MAESTRO EN ARGENTINA


Propuesta a Organizaciones Sociales e Instituciones Públicas

Pacho Nazar

Antecedentes Sarmientinos Abominables

El gobierno rosista obligó a muchos unitarios a auto-exiliarse en la Banda Oriental del Uruguay, desde donde comenzaron a conspirar al mismo momento de su llegada contra aquel Gobernador de Buenos Aires (por entonces ciudad portuaria y estado provincial, a la vez; mucho antes de la federalización de la primera, hecho ocurrido en 1880). La oposición de los unitarios, librecambistas acérrimos, se basaba fundamentalmente en el proteccionismo rosista a las manufacturas importadas desde Europa. Esa oposición llevó a los unitarios a acercarse políticamente al Gobernador de Entre Ríos, cuyo anti-rosismo residía en el férreo control de la Aduana de Buenos Aires por parte del Gobernador bonaerense y su cerrada negativa a distribuir entre las provincias del interior la caudalosa renta aduanera. Dos vertientes ideológicamente distintas, de raíces muy diferentes, confluían en una fuerte resistencia al régimen proteccionista de un estanciero de la región pampeana.

“Durante dos décadas, el nacionalismo ganadero realiza su experiencia en el poder y su jefe se convierte en una de las figuras más controvertidas de la historia argentina” (GALASSO, 1975).

Aquella diferente extracción social entre unitarios auto-desterrados y urquicistas federales, apoyados por los líderes montoneros del interior profundo, se marcaba desde antes de la caída de Rosas y se traduciría en ruptura con posterioridad a ella.

El 3 de febrero de 1852 se produjo el combate de Caseros, en que milicias entrerrianas junto con tropas brasileñas y unitarios armados, exiliados en la Banda Oriental del Uruguay, todos comandados por Justo José de Urquiza, derrotaron al Gobernador de la Provincia-Metrópoli de Buenos Aires. Entre los exiliados unitarios y aliados de Urquiza se encontraba Sarmiento. Pero ese mismo día del triunfo anti-rosista Urquiza:

“…condena a sus aliados del día anterior (Mitre y Sarmiento) que relaman la herencia de una revolución que no les pertenece, de una victoria en que no han tenido parte, de una patria cuyo sosiego perturbaron, cuya independencia comprometieron y cuya libertad sacrificaron con su ambición y anárquica conducta . Por otra parte, Sarmiento se exilia voluntariamente en Brasil a menos de veinte días de Caseros…” (GALASSO, 1975).

Se materializó el divorcio entre aquellos aliados circunstanciales contra Rosas, de tan incompatibles historias anteriores:

“… los unitarios –cuya desconfianza e incluso odio a Don Justo se prueba en La Campaña del Ejército Grande de Sarmiento- rompen con él pues ese no es su Caseros, … (ibídem).

En la citada obra sarmientina, La Campaña del Ejército Grande, escrita durante su auto-exilio en la Banda Oriental, su autor expuso al desnudo su entrañable abyección por Juan Manuel de Rosas, por todo el ambiente gauchesco, que lo rodeaba y aún por escenarios típicos de la ciudad capital, asiento de su presidencia posterior:

“¡Y ojalá que el tirano hubiera sido el hijo de una sociedad culta como Luis XIV …( )…Rosas realizó cosas pequeñas, derrochando tiempo, energía, trabajo y rentas, en adquirir las nociones más sencillas de la vida, de que carecía…( )…La casa de Palermo…( )…en lugar de tener exposición al frente por medio de un prado inglés …( )…está entre dos callejuelas, como la esquina del pulpero de Buenos Aires. Cuando Rosas haya llegado a Inglaterra…( )…sentirá toda la vergüenza de no haberle dado más su caletre que para construir Palermo” (O’DONNELL, 2008).

Es asombroso el paralelismo entre la calificación de tirano, otorgada por Sarmiento a Rosas y la misma atribuida, un siglo después, por los descendientes de Bartolomé Mitre, significativo “pro-hombre” para el sanjuanino, a Juan Domingo Perón en su cipayo diario La Prensa. Mientras procediera de cuales quiera de las dos potencias imperialistas más fuertes del siglo XIX, Francia e Inglaterra, el modelo de sociedad a emular era válido para nuestro ex presidente neo-colonial.

En 1861 el Gral Urquiza, al mando del Ejército de la Confederación Argentina, se retiró de la Batalla de Pavón, cediéndole el triunfo al ejército del Estado Metrópoli de Buenos Aires, comandado por el Gral Mitre. Comenta GALASSO (1975):

“Pavón es la gran derrota nacional y no Caseros. Allí se cierra la posibilidad de la organización en un sentido nacional y se abre el camino al proyecto oligárquico pro-británico…( )…Sarmiento le escribe a Mitre:

No trate de economizar sangre de gauchos. Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país

Mitre no escribe palabras tan imprudentes y bárbaras, pero aplica el consejo. En noviembre de 1861, Venancio Flores degüella federales en Cañada de Gomez. Es el comienzo de una represión sistemática que se prolongará varios años. Pocos meses después Mitre está en la Presidencia…( )…Pero persisten aún algunos obstáculos para esos planes mitristas: ese gauchaje del interior con sus caudillos díscolos, reacios a ser civilizados …( )… y a sangre y fuego arremeterá contra ellos…( )… Sarmiento le ha asesorado bien:

No hay que dejar cicatrizar la herida de Pavón

A fines de 1861, las fuerzas del primer cuerpo de ejército porteño comandadas por Paunero, se lanzan sobre Córdoba; (Ignacio) Rivas avanza sobre San Juan, donde coloca a Sarmiento como gobernador …( )…En marzo de 1862, Ambrosio Sandes derrota al Chacho (Peñaloza) en Aguadita de los Valdenes y Salinas de Moreno. Sarmiento le comunica a Mitre que…

Sandes llevó orden por escrito del infrascripto de PASAR POR LAS ARMAS A TODOS LOS QUE ENCONTRASE con armas en la mano y lo ha ejecutado en los jefes y oficiales …( )…

Sarmiento le escribe a Mitre:

Sandes ha marchado a San Luis. Está saltando por llegar a La Rioja y darle una buena tunda al Chacho (Peñaloza). ¿Qué regla seguir en esta emergencia? Si va, déjelo ir. SI MATA GENTE, CÁLLESE LA BOCA. SON ANIMALES BÍPEDOS DE TAN INFAME CONDICIÓN que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor.

Mitre está de acuerdo e indicará poco después la forma de disimular la represión…( )… Sarmiento dará entonces piedra libre a la furia de sus jefes sanguinarios:

La guerra civil establece los derechos de los sublevados a ser tratados con las consideraciones debidas al prisionero de guerra… Cuando no se conceden los derechos, entramos en el género de la guerra contra los vándalos o piratas…Es permitido entonces QUITARLES LA VIDA DONDE SE LES ENCUENTRE”.

Tras su retiro voluntario de la Batalla de Pavón en 1861, Urquiza continuaba generando expectativas en los caudillos montoneros del interior, referentes a un posible alzamiento contra el mitrismo sanguinario y pro-británico; al mismo tiempo que hacía desconfiar a los porteños de su aparente retiro y permanencia pacífica en su Palacio de San José, en las afueras de Concepción del Uruguay, Entre Ríos…

“… y que lleva a Sarmiento a escribirle a Mitre:

Hay que hacer desaparecer a Urquiza, es la única nube negra que queda en el horizonte” (GALASSO, 1975).

En 1866, tres años después del asesinato del Gral. Ángel Vicente Peñaloza por el Ejército Argentino bajo la presidencia de Bartolomé Mitre, el que fue su lugarteniente:

“…Felipe Varela lanzó desde San José de Jáchal (San Juan) su célebre proclama. En ella …( )…reivindicaba la gesta libertadora, al mencionar la campaña de los Andes y la victoria decisiva de Ayacucho. Fustigaba la desgraciada jornada de Pavón, agredía claramente a Bartolomé Mitre, a quien calificaba de usurpador del gobierno de la Nación y también criticaba la Guerra del Paraguay…( )…En otro de los párrafos apuntaba que tal es el odio que aquellos fraticidas porteños tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y asesinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio: Sarmiento , Sandes, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios dignos de Mitre” (BAYER et al., 2010).

Una Maestra Argentina Ejemplar: Rosario Vera Peñaloza, "Maestra de la Patria"

Rosario Vera Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1873 en el pueblo de Atiles, La Rioja. Dedicó su vida a la enseñanza. Fundó el primer jardín de infantes argentino. El Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del Primer Museo Argentino para la Escuela Primaria, hoy Complejo Museológico del Instituto Félix Bernasconi. Luego de una admirable trayectoria, llegó a Inspectora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial. Falleció el 28 de mayo de 1950. Esa es la fecha que se toma, precisamente, para conmemorar, en su honor, el "Día de la Maestra Jardinera" y el "Día de los Jardines de Infantes".

Huérfana desde muy niña, fue criada por su tía materna, quien le enseñó las primeras letras. Terminó sus estudios primarios en la provincia de San Juan y regresó a su provincia natal en 1884, ingresando en la Escuela Normal de La Rioja. Trasladada a la ciudad de Paraná, estudió profesorado, obteniendo el Título Superior de Enseñanza en 1894.

En 1900 fundó el Jardín de infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, el primero de una larga serie de Jardines fundados en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Paraná.

En 1906 fue vice directora de la Escuela Normal de La Rioja, ocupando el mismo cargo en la Escuela Provincial "Alberdi" de Córdoba en 1907.

Directora de la Escuela Normal Nº1 de Buenos Aires entre 1912 y 1917, sustituía a cualquier profesor que faltaba.

Fue nombrada también Inspectora de las Escuelas Municipales, además de dictar las cátedras de pedagogía y matemáticas en la Escuela Normal "Del Divino Maestro", incorporada al profesorado de Lenguas Vivas.

Recorrió Argentina impulsando la enseñanza popular, dictando cursos y conferencias y transmitiendo las nuevas técnicas en la creación de bibliotecas. Participó también del Primer Congreso Patriótico de Señoras en América del Sud, realizado en mayo de 1910 en Buenos Aires.

En 1931 creó el Museo Argentino en el Instituto Félix F. Bernasconi, basado en la teoría pedagógica de Joaquín V. González: la Geografía como base de toda enseñanza, que, si bien fue resistida por sus pares, fue el motor que impulsó la creación del museo, al cual dedicó 17 años de su vida en forma totalmente desinteresada y altruista.

Fue condecorada por el Instituto Sanmartiniano por su "Vida del General San Martín" adaptada para los niños.

En un homenaje que se le hizo, los destacados autores argentinos Félix Luna y Ariel Ramírez compusieron una zamba llamada "Rosarito Vera, Maestra".

Obras:

• "El hombre que rehusó el Olimpo".

• "Los hijos del Sol".

• "Historia de la Tierra".

• "Un viaje accidentado".

• "Cuentos y Poemas".

• "Pensamientos breves sobre juegos educativos".

Propuesta a la Sociedad Argentina

Declarar oficialmente el 28 de mayo, fecha del fallecimiento en el año 1950 de la ilustre educadora, el DÍA DEL MAESTRO, en reemplazo de la fecha preexistente, en base a los fundamentos antes expuestos, sin duda no exhaustivos.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BAYER, O. et al.; 2010. Historia de la Crueldad Argentina. Julio A. Roca y el Genocidio de los Pueblos Originarios. 1ª edic. Ediciones El Tugurio. Buenos Aires.

GALASSO, N.; 1975. Felipe Varela, Un Caudillo Latinoamericano. Cuadernos de Crisis Nº 12, Editorial del Noroeste. Buenos Aires.

O’DONNELL, P.; 2008. Caudillos Federales, El Grito del Interior. 1ª edic. Grupo Editor Norma. Buenos Aires.

WIKIPEDIA; 2011. es.wikipedia.org/wiki/Rosario_Vera_Peñaloza. Página virtual.

www.me.gov.ar/efeme/efemecortas/rosaritovp.html



15 nov 2011

MB 12 EL BICENTENARIO DE LA IMPRENTA

MB Nº 17-DRH
MANBLAS Nº 17-DOCUMENTOS DE REVISIÓN HISTÓRICA

EL BICENTENARIO DE LA IMPRENTA


La Gaceta de Buenos Aires, el primer periódico de las Provincias Unidas del Sud y la letra de su Himno Nacional, se hicieron conocer a través de una imprenta, traída por los jesuitas desde el Viejo Mundo a la Gobernación de Córdoba, dependiente del Virreinato del Perú. Aquella orden religiosa fue expulsada de América por la corona española en 1767, aún inexistente el Virreinato del Río de la Plata, que sería creado en 1776. Como todos los revolucionarios de Mayo, Vicente Lopez y Planes, autor de la letra, concebía la liberación íntegra de Latinoamérica, no en las naciones resultantes de su posterior fragmentación disgregadora. Esa concepción de Patria Grande está plasmada en la histórica letra, que luego los cipayos porteños “supieron suprimir”. Aquellas estrofas memorables también están exentas de racismo indigenistas, ese prejuicio que se empezó a inculcar a partir de la Presidencia de Bernardino Rivadavia y que alcanzó un punto culminante en la Presidencia de Sarmiento, autor de la triste frase: lo único que tienen los indios de humanos es la sangre. Los pocos números de La Gaceta permitieron al imperio inglés tomar dimensión de la estatura revolucionaria de Mariano Moreno, su editor; tal que a sólo tres meses del estallido emancipador logró conspirar para separarlo de la Primera Junta y antes de los cuatro meses, arrojar su cadáver a las aguas del Océano Atlántico.

Los Primeros Impresos en la Cuenca del Plata

Los primeros productos de imprenta, que circularon por las Gobernaciones de Montevideo, Buenos Aires, Córdoba y Tucumán, salieron a principios del siglo XVIII de una tosca imprenta en Santa María La Mayor, sobre la margen derecha (u occidental) del Río Uruguay, manejada por originarios charrúas instruidos por los jesuitas. En esa aldea, ya desaparecida, así mismo se explotaba un yacimiento de cal (calera), que la naturaleza prodigó en aquella orilla. Restos materiales de ese emprendimiento jesuítico-indígena pueden apreciarse en la actualidad, si se visita el Parque Nacional El Palmar en la hoy Provincia de Entre Ríos, perteneciente a la red nacional de áreas protegidas de la Administración de Parques Nacionales. Aquella imprenta constaba de una tosca prensa de madera con caracteres fundidos en ella y planchas de cobre grabadas a buril. Sus últimas ediciones vieron la luz en 1727.

Una Imprenta en “La Docta”

Funcionaba desde antiguo en la colonia española el Colegio Monserrat, en la actual capital cordobesa. A mediados del siglo XVIII sus directivos solicitaron al rey una imprenta, que fue instalada, burocracia imperial mediante, en 1765 en los sótanos del Convictorio de Monserrat, dos años antes que la corona pusiera en práctica la expulsión de la orden jesuítica del Nuevo Mundo. Varios años transcurrieron sin su uso hasta que se vendió a un colegio para niños abandonados de Buenos Aires.

Los Impresos Revolucionarios

Desde aquella imprenta, ya “aporteñada” a comienzos del siglo XIX, Vicente Lopez hizo públicas las estrofas del Himno, que albergan tres definidas posiciones ideológicas: el protagonismo indígena en la liberación del colonialismo, la unidad continental y el expreso anti-imperialismo. Nos estamos refiriendo a la letra de 1810, integrada por nueve estrofas de ocho versos cada una. Un Decreto presidencial en 1900 cercenó más del ochenta por ciento del contenido del pensamiento de Mayo, afectando precisamente aquellos tres basamentos esenciales.

Cuando releemos:

Se conmueven del Inca las tumbas

Y en sus huesos revive el ardor,

(Estrofa II, amputada)

Se está reivindicando, con inicial mayúscula en el Pueblo Originario más organizado del continente, tras el holocausto del colonialismo al sector social más largamente combativo de los revolucionarios, ya que su resistencia había dado inicio el mismo 12 de octubre de 1492 y precisamente el titular del gobierno sudamericano, concebido por Belgrano y San Martín, iba a ser un Inca inquebrantable: Juan Bautista Condorcanqui, hermano de José Gabriel Condorcanqui (Tupac Amaru). Aun faltaban casi setenta años para que el Ejército Argentino, comandado por Julio Argentino Roca, masacrara a los Mapuce en su tierra ancestral. Pocos años después de esta barbarie, la familia Menéndez Behety se iba a encargar de despejar la Patagonia de Teheulches. Ya en el siglo XX Gendarmería Nacional lograría sus méritos mortuorios con algunos miles de Pilagás asesinados en el Chaco. Sin duda los hombres de Mayo no habían concebido el Himno para que Pueblos Originarios no pudiesen entonarlo por la imposición a sangre y fuego de las armas, otrora liberadoras. Los indígenas de América Latina se vienen reencontrando con sus raíces culturales, que no incluyen precisamente aquellos símbolos que ingresaron muy tardíamente en su milenaria historia y, para colmo, manchados con su propia sangre, derramada por el fusil de las Fuerzas Armadas argentinas.

La Concepción de Patria Grande

¡No los veis (a los españoles) sobre Méjico y Quito

Arrojarse con saña tenaz

Y cual lloran bañados en sangre

Potosí, Cochabamba y La Paz!

¡No los veis sobre el triste Caracas

(Estrofa IV, amputada)

Más adelante está expresa la entidad institucional supra nacional, anhelada por los hombres de Mayo:

Buenos Aires se pone a la frente

De los pueblos de la ínclita Unión.

Restaban todavía algunas traiciones de la aristocracia y la burguesía comercial porteñas para que Buenos Aires no se pusiera lamentablemente al frente y le diera la espalda a la Banda Oriental, al Paraguay, al Ejército de los Andes, al Perú y a Bolivia.

El Anti-imperialismo Declarado

Se levanta a la faz de la tierra

Una nueva y gloriosa Nación:

Coronada su sien de laureles

Y a sus plantas rendido un León.

(Estrofa I, cuarteta final amputada)

El autor ha destacado la magnitud del imperio expulsado del Nuevo Continente, calificándolo de León, reforzando la calidad del poderoso animal con inicial mayúscula. Igualmente en los siguientes versos:

Y con brazos robustos desgarran (los liberados)

Al ibérico altivo León.

(Estrofa VI, amputada)

La crueldad sanguinaria del colonialismo es exaltada para la memoria de la posteridad:

Su estandarte sangriento levantan (los tiranos españoles)

Provocando a la lid más cruel.

(Estrofa III, amputada)

El salvajismo letal para los pueblos, proveniente de verdaderas bestias (tigres), se reitera más adelante:

A esos tigres sedientos de sangre

Fuertes pechos sabrán (los emancipados) oponer

(Estrofa V, amputada)

Como genuina expresión de un pueblo liberado de una larga y penosa opresión colonial, Vicente Lopez consagró una justiciera humillación, en la letra, al opresor vencido:

Y azorado a su vista (la del guerrero argentino) el tirano

Con infamia a la fuga se dio;

Sus banderas, sus armas se rinden

(Estrofa VIII, amputada)

El Primer Golpe Imperialista a la Revolución de Mayo

La esposa del Secretario de la Primera Junta de Gobierno, Guadalupe Cuenca, recibió una carta anónima, tras la partida de Mariano Moreno, comunicándole que se despidiera de su marido a la distancia porque nunca más lo vería. En la perseverante tendencia del Secretario por mantener el rumbo revolucionario de la primera gestión gubernamental, triunfaron las intrigas de la cancillería británica para remover un escollo firme al comercio de Gran Bretaña con el Río de la Plata. El 23 de septiembre de 1810, a casi cuatro meses del grito libertario, el cuerpo de Mariano Moreno se dejó caer desde la fragata inglesa que lo llevaba a su cargo en la Embajada de las Provincias Unidas del Sud, cargo que nunca asumió por ingestión de un purgante tóxico suministrado por los que re-colonizarían la Nación a lo largo de casi un siglo y medio.

En poco más de dos décadas, no solamente el comercio y la economía estarían dirigidos por Gran Bretaña sino que la porción insular austral sería usurpada el 3 de enero de 1833 plasmando la Tercera Invasión Inglesa.

La imprenta revolucionaria se exhibe en la actualidad en la planta alta del Cabildo de la ciudad de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo.

Pacho Nazar, junio 2011



Toda información parcial o completa de este Documento puede reproducirse por escrito o en forma oral, citando expresamente la fuente documental.

Los resaltados en negrita, dentro del texto del Himno Nacional Argentino, se deben al autor de este Documento; no así al original de Vicente Lopez.

22 may 2011

MB 11 UN HITO HACIA LA DESCOLONIZACIÓN CULTURAL

MB N° 16 DRH
MANBLAS N° 16 Documentos de Revisión Histórica
La presidencia de Bernardino Rivadavia en la segunda década de las emancipadas Provincias Unidas del Sud, primera mitad del siglo XIX, fijó un punto de inflexión en la ruta de la autonomía política pretendida por la Revolución de Mayo: se tomó el primer préstamo internacional esclavizante, se dio la espalda a la epopeya de liberación continental protagonizada por los ejércitos sanmartiniano y bolivariano confluyendo en un único mando, se afianzó la visión europeísta como epicentro político y cultural. En la concepción de aquel mandatario el avance civilizatorio "occidental y cristiano" no se produciría si no se completaba la aniquilación de las etnias originarias del continente, reanudando la crueldad sanguinaria de los tres siglos y medio de colonización española. Para esto último debió encargarse a un verdugo  del Viejo Mundo la nefasta continuidad del exterminio.
Los Pasos Encadenantes
En 1822 los supremos jefes militares de la independencia habían acordado en Guayaquil, por entonces una localidad de la flamante Gran Colombia, luego fragmentada en Ecuador, Venezuela y Colombia, que el Ejército de la Sudamérica libre debía ser único y por tanto,  bajo un solo mando. En 1824 este Ejército Libertador dio su final escarmiento a los colonizadores  en la apoteótica Batalla de Ayacucho. La hazaña liberadora culminó en medio de la prolongada indiferencia de las oligarquías nativas, que tallaron la noble madera de los revolucionarios desde muy temprano tras los primeros gritos de libertad. Ya en el puerto peruano de El Callao el heróico Ejército de los Andes se había visto obligado a acuartelarse para exigir elementales recursos materiales. San Martín debió salir al destierro eludiendo intrigas homicidas urdidas en Buenos Aires. Nada mejor para Rivadavia que emprender el desarrollo interior mediante un endeudamiento monstruoso y usurero con la empresa financiera británica Baring Brothers, de cuyo encadenamiento vino a dar cancelación el Gobierno Justicialista ciento veitidos años después.
El Giro contra las Etnias Originarias
Aquellas cinco mil lanzas mapuce, que los lonkos de la región pampeana habían ofrecido para la resistencia de las dos primeras Invasiones Inglesas (1806 y 1807), no constituyeron suficiente actitud emancipadora para Rivadavia. Aquellos negros esclavos, que combatieron en San Lorenzo (1813) junto a los pardos originarios para convertirse en libertos, entre otros el Sargento Cabral, fueron olvidados para admirar desde la genuflexión la blancura europea. Pero la depuración étnica debía completarse con la dirección sanguinaria de un coronel prusiano: Federico RAUCH, contratado por el Presidente Rivadavia para dejar libre las tierras ranqueles de sus ancestrales pobladores. Allí se hizo cargo el prusiano de degollar para "limpiar de cobrizos" el interior, liberado poco hacía de godos no menos atroces.
La Genuina Justicia
Al igual que todos los indígenas de América Latina evangelizados por el cristianismo cómplice del holocausto colonial, el ranquel Nicasio García portaba nombre y apellido europeos, pero su apodo era más identificatorio para su estirpe que el legado civilizatorio: ARBOLITO se irguió sobre la dignidad mancillada por siglos y sobre la libertad traicionada por Rivadavia y de un lanzazo épico atravesó el cuello del pretendido "depurador de las pamapas" en 1829.
En el Siglo XXI un Reconocimiento
Al asumir el Presidente Cámpora su mandato el 25 de mayo de 1973, expresó en su mensaje al Congreso de la Nación: "La Descolonización, nuestra tarea, debe comenzar también por la Cultura". Pero recién treinta y ocho años después de aquel anhelo y ciento ochenta y dos años del hecho justiciero, una Resolución del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires habilita a las Comunidades Educativas bonaerenses a enmendar nombres de los establecimientos, si así lo hubieren ameritado y entonces una Escuela de Azul, en el centro del primer Estado argentino, con el vergonzante apellido del prusiano exterminador pasó recientemente a rebautizarse como ARBOLITO. Un cuantioso caudal de historia real, NO OFICIAL, de América Latina queda por exhumar del oscurantismo "occidental y cristiano" para alumbrar y descolonizar mentes de las generaciones que corren y de sus descendientes.
 Pacho Nazar
Neuquén, mayo 2011
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22 abr 2011

MB 10 EULOGIA TAPIA EN LA POMA, AÑOS DESPUÉS

MB Nº14-DSC 

MANBLAS Nº 14-DOCUMENTOS DEL SUSTRATO CULTURAL



Eulogia Tapia en su rancho de verano con su nieta (Foto: Pacho Nazar)


Donde el Río Calchaquí desciende, casi sin agua, como un arroyo turbio, desde los enhiestos nevados de la Salta ante-andina, se recuesta La Poma, al pie de colinas multicolores, revestidas más de guijarros que de cardones, más de silencio antiguo que de cajas sonoras.


Allá, lejos de su morada invernal, se fue La Pomeña en busca de pastos estivales para sus vacas de ordeñe: tras una colina ocre de peñas; oculta, como para que no la observen desde el poblado, a pocos kilómetros de su rancho estacional de adobe, sin ventanas y techo con tirantes de cardón y paja lugareña, por fuera revestido de la arcilla de sus cerros.


Cuarenta y seis años han corrido, fugaces como el viento del sur que acaricia ese valle alto del Río Calchaquí, desde que Manuel Castilla y Cuchi Leguizamón le consagraron su zamba inolvidable, en tiempos, idos ya, de carnavales alegremente bailados y nutridos de coplas anónimas, tan populares como aquel “sauce de su casa” que la supo llorar por ausencia.


Allá transita el verano pomeño, con su nieta Jacqueline de ocho años, con su marido adusto que comparte el manejo de las vacas lecheras, con sus catres de tientos, con su queso casero, con sus tecitos de muña muña para los dolores y para los amores, con su radio para conectarse con el mundo. Sus hermanas, hermanos, sus hijas y nietos, moran entre el Paraje Saladillo, unas leguas arriba, Cachi, otras leguas Río Calchaquí abajo y Salta, la capital de aquella provincia norteña argentina.


La Poma transita sus parcelitas de arvejas, de habas, de porotos, de alfa como se la nombra a la alfalfa, de papas, maíces y quínoas, que se venden en los centros poblados. El agua de riego escasea con respecto a aquellos tiempos festivos de danzas al son de cajas temblorosas de percusiones incansables.


La Pomeña, rústica, cobriza del sol de tres mil seiscientos metros, piel de cuero como sus vacas, atraviesa sus estíos en su rancho de la colina y sus inviernos en el puesto del valle y aún “al aire da su ternura”, cual si detentara aquellos dieciocho años que la hicieron recorrer todo el país.


Eulogia Tapia, su nieta y el autor de esta Nota en el patio de su puesto (Foto Soledad Lopez C.)


San Antonio de los Cobres, diciembre de 2009

Pacho Nazar



LA POMEÑA

(M. J. Castilla-G. Leguizamón)

Zamba



I


Eulogia Tapia en La Poma
al aire da su ternura,
si pasa sobre la arena
o va pisando la luna.

El trigo que va cortando
madura por su cintura;
mirando flores de alfalfa
sus ojos negros se azulan.


El sauce de su casa

te está llorando,

porque te roban, Eulogia,

carnavaleando.


II


La cara se le enharina,
la sombra se le enarena;
cantando y desencantando,
se le entreveran las penas.

Viene en un caballo blanco,
la caja en sus manos tiembla
y, cuando se hunde en la tarde,
es una dalia morena.

(estribillo)

MB 09 QUEBRADA DE HUMAHUACA: CAPÍTULO DE ANTINOMIAS ARGENTINAS

MB Nº 13 - DRH

Un golpe de estado unitario en 1829, comandado por el Gral. Juan Lavalle, derrocó, a pocos meses de gobierno federal, al primer mandatario del Estado más importante de las Provincias Unidas del Sud, que tan solo contaban diecinueve jóvenes años de independencia: el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Los federales ajusticiaron al militar golpista en San Salvador de Jujuy, pero los unitarios evitaron el escarnio final trasladando sus restos mortales fuera del país. A lo largo de la Quebrada de Humahuaca se desenvolvió la etapa final de esta lucha entre las corrientes antinómicas más enconadas del siglo XIX argentino.
Un Estadista Pro Británico
Gran Bretaña había asumido una estrategia decisiva para su política imperialista del siglo XIX: colonizar económicamente a las nacientes repúblicas de la América Latina. Para poner en práctica esa dominación en las Provincias Unidas del Río de la Plata, el Ministro de Relaciones Exteriores George Canning anunció públicamente el reconocimiento de la nueva Nación en 1826, durante la Presidencia del primer entreguista del patrimonio nacional: Bernardino Rivadavia. Con la solicitud y aceptación del empréstito de la Compañía Financiera Baring Brothers, Rivadavia había dado nacimiento a una triste condición de la historia argentina hasta nuestros días: la deuda externa. Aquella maniobra diplomática esclavizante había valido al Canciller inglés el reconocimiento póstumo del cipayaje criollo, que le consagró el nombre de una importante avenida porteña. El tercer gobierno justicialista del Gral. Perón sustituyó, a mediados del siglo XX, el apellido humillante por el del mentor incansable de la soberanía Raúl Scalabrini Ortiz; la dictadura sanguinaria (1976/1983) volvió a traicionar el legado sanmartiniano, devolviendo el nombre de la arteria al socio comercial de Rivadavia. El justicialismo del siglo XXI restituyó el apellido señero del ideólogo anti-imperialista en la porteña calle.
El Federalismo en el Gobierno
Tras la lamentable presidencia de Rivadavia, la Legislatura de Buenos Aires (recordamos que no había separación entre Provincia y Ciudad de Bs. As.) había nombrado al Cnel. Manuel Dorrego como Gobernador. Durante los dieciocho años en que los dirigentes pro europeos de las Provincias Unidas de Sudamérica fueron desviando los ideales morenistas, belgranianos y sanmartinianos, de la Revolución de Mayo, Dorrego se había perfilado hacia la protección de la industria y el comercio nacional; al punto de haber disentido profundamente con el proyecto británico de Canning y con su embajador en el Río de la Plata: Lord Ponsonby. Urdida la trama política entre la cancillería inglesa y los comerciantes porteños, se pusieron por vez primera las armas nacionales contra representantes legítimos del pueblo y se produjo el primer golpe de estado de la historia, encabezado por el primer militar golpista: el Gral. Juan Lavalle.
Un Golpista Sanguinario
No bastó derrocar al Gobernador de Bs. As.  para poner la Nación al servicio del imperio inglés sino que su ejecutor debió castigar al depuesto con la muerte. Nunca en la historia argentina posterior, hasta nuestros días, un primer mandatario depuesto fue ejecutado, por lo que el Gral. Lavalle se irguió no sólo como el primer militar golpista sino como el más cruento de todos. En los campos de Navarro, poco más de un centenar e kilómetros al sur de la ciudad de Bs. As., el Cnel. Manuel Dorrego fue fusilado sin previo juicio. La militancia de Lavalle en el Ejército de los Andes: mancillada.
La Sanción Federal
Los federales encontraron a Lavalle en San Salvador de Jujuy, perforaron de un balazo la puerta de madera de su habitación y el plomo alcanzó el cuerpo del traidor del legado emancipador. Urgentemente los unitarios retiraron el cadáver y a caballo ingresaron en la Quebrada de Humahuaca. En Tilcara fue velado el Gral. y la partida se desplazó rápidamente hacia el Norte por la Quebrada, pero los restos mortales debieron ser eviscerados en la capilla de Huacalera para continuar su apresurado e inesperado viaje a la frontera internacional. En el Museo de San Salvador de Jujuy se conserva la hoja de la puerta horadada. En Tilcara una casa en esquina, con puerta en su ochava, evoca el arrebatado sepelio. La capilla de Huacalera, en el silencio de la Quebrada, es hoy un hito de la antinomia histórica.
Pacho Nazar, Iruya, enero 2011
Audio
13-Quebrada-de-humahuaca.mp3

17 abr 2011

MB 08 ORIGINARIOS DE SUDAMÉRICA APELARON A LA MEMORIA


MB Nº 10-DRP
MANBALS Nº 10-DOCUMENTOS DE REALIDAD POLÍTICA

Nuestras Patrias nacieron milenios antes de 1810


Marcha inaugural por las calles de Neuquén (Capital) el 14/05/10 
(Foto M.E. Cofré)


El 20 de mayo de 2010 veinte mil rostros pardos, acompañados por sones de sus erquenchos y sus pifilkcas, ingresaron a la bicentenaria Plaza de Mayo para recordar a la Presidente Cristina Fernández que habitaban el suelo americano milenariamente antes que un contingente de navegantes europeos invadiera la actual Isla de Santo Domingo y, con posterioridad, el continente que les era ajeno. Arrastraban ocho jornadas y mil ochocientos kilómetros desde los confines cardinales. Algunos, por vez primera en aquel enclave porteño. Todos, coreando por sus derechos postergados. No solamente rectificaron la memoria presidencial respecto a la antigüedad del poblamiento americano sino que también debieron señalar las traiciones inferidas por la élite oligárquica al sueño emancipador de aquel 25 de mayo de 1810 en festejo.


La Columna Patagónico-Cuyana


Desde los pies andinos patagónicos descendieron Mapuce. Desde el Cuyún (actual región de Cuyo) marcharon Huarpes. A unos y otros acompañaron las nutridas filas humanas de la Organización Barrial Tupac Amaru. Desde el monumento al Gral. San Martín, en la capital neuquina, marcharon hasta el puente carretero, que vincula Neuquén con Cipolletti, en Río Negro. Por un alto parlante un werkén (mensajero de la comunidad) mapuce refería la llegada del Ejército Argentino a la confluencia de los Ríos Neuquén y Limay el 11 de junio de 1879, culminando la traición histórica al ideal sanmartiniano y belgraniano; traición precedida década y media atrás por la Guerra del Paraguay o de la Triple Alianza, triple vergüenza de tres hermanos sudamericanos contra el más próspero país del continente en aquellos años.


Ceremonia en Fisque Menuco (Gral. Roca)


Descendiendo cuarenta kilómetros del puente Neuquén/Cipolletti por el Alto Valle del Río Negro, el contingente acampó en el Barrio Paso Córdova de la ciudad de Fisque Menuco (Gral. Roca), para proceder al día siguiente a arrojar al caudaloso curso de agua todas las energías negativas y rogar por el apoyo de las fuerzas (pu nehuén) naturales a la formidable movilización humana de los indígenas de todo el país. Tras cuatro amplias rondas cerradas, representando la esencia circular de la cosmogonía mapuce, el Logko (autoridad máxima) de la región oriental (Puel Mapu) de la vasta Nación preexistente (Waj Mapu) arrojó al río las acechanzas del Mal a la vez que convocaba a las entidades positivas de la Naturaleza. Sus invocaciones en mapudungú (lengua originaria) hacia el calmo fluir del Río Negro en aquella mañana soleada del 15 de mayo era materializada dejando caer al agua frutos de la Mapu (Tierra). Las pu nehuén efectivamente protegieron la Columna Sur, que disfrutó de la intemperie suave y luminosa hasta culminar en la Plaza de Mayo.



Marcha en Fisque Menuco (Gral. Roca)


En la misma localidad que lleva el nombre del responsable ideológico, político y militar de la invasión del Ejército Argentino a la Patagonia, la Columna Patagónico-Cuyana recorrió sus calles y en acto público leyó por vez primera el Documento de los Pueblos Originarios al Poder Ejecutivo Nacional (PEN). Entre otros puntos, se clamó por la eliminación oficial del humillante Día de la Raza, uno de los numerosos vestigios de colonialismo cultural y por el reconocimiento de las fechas sagradas de los Pueblos Originarios, ligadas a las más elementales fuerzas y dinámicas de la Naturaleza. Así también se abogó por educación superior indígena autónoma y reconocimiento de currícula interculturales, basadas en saberes y tradiciones ancestrales. Un punto fundamental leído fue la inclusión de lenguas indígenas como idiomas oficiales del Estado, a la par del castellano. En una movilización nacional, en que se condena a un genocida de Pueblos Originarios, no pudo omitirse la vergüenza patente de la misma localidad que lo homenajea, al ostentar una calle con el triste nombre de otro militar golpista, fusilador y responsable de la masacre del 16 de junio de 1955 en Pza. de Mayo y de los fusilamientos en los basurales de José León Suarez en 1956: Pedro Eugenio ARAMBURU.



Los Huarpes en Ingeniero Huergo (Río Negro, Puel Mapu)


La columna patagónico-cuyana arribó el 16 de mayo a aquella localidad rionegrina del Alto Valle, que recuerda al primer Ingeniero Civil graduado en la RA. En el balneario local, en medio de un añoso saucedal, los Pueblos Originarios de la ancestral región del Cuyún (Cuyo) protagonizaron en torno a su elemento natural sagrado, el Fuego, su ceremonia de advocación a los componentes espirituales de su cosmogonía, que potenció las energías favorables logradas en la víspera por los Mapuce. Por la tarde la columna marchó por el centro de Huergo, que celebraba sus noventa y seis años; por lo que el Logko Mapuce debió recordar, en su arenga pública en mapudungú, a las autoridades provinciales y municipales que ese paraje del Puel Mapu era más antiguo que Colón y sus secuaces y que el Ejército de Julio Argentino Roca fue un lamentable, pero inconfundible, sucesor de aquel Ejército de Bartolomé Mitre, que arrolló a la Confederación Argentina en la batalla de Pavón (1862) para abrir las puertas al Capital Británico. Señaló que mantener los denigrantes apellidos Roca y Mitre como próceres era ofensivo, tanto a la Nación Mapuce como a la Nación Huarpe y a la Argentina y formaba parte del Colonialismo Cultural aún vigente. Una auténtica alegría para el contingente fue encontrar, en su marcha por la ciudad de Huergo, el postergado nombre de la artista mapuce AIMÉ PAINÉ en una calle, que anteriormente memoraba al invasor y genocida militar del Puel Mapu entre 1879 y 1884.


Fraternidad de Pueblos en Batán (Provincia de Bs. As., Puel Mapu)


El día 17 la Columna Sur de la Marcha Nacional de los Pueblos Originarios protagonizó un acto cívico en la ciudad de Batán, al que se sumaron indígenas coyas, abba-guaraníes y mapuce del sudeste bonaerense, tras una caminata saludada por escolares y maestras agitando sus pañuelos. En las arengas los oradores clamaron por la derogación del Código de Minería, la declaración de intangibilidad de los glaciares y el control de deforestaciones y expansión sojera mediante un Tribunal de Justicia Climática y Ambiental: los tres puntos de la Reparación de la Madre Naturaleza pedida por todas las etnias manifestantes. No faltó en los discursos el recordatorio del carácter netamente americanista del Proyecto de Gran Nación Sudamericana (Patria Grande); proyecto tan sólidamente asentado en las etnias originarias al punto de establecer como Primer Mandatario a una máxima autoridad del Pueblo Inca; Proyecto común de Artigas, Güemes, Belgrano, San Martín y Bolívar, que los congresales de 1816 en Tucumán abortaron a favor del modelo europeísta dominante tras la Revolución Francesa de 1789. Proyecto que contaba con su sede cabecera en Cuzco y con su Primer Presidente en la figura de JUAN BAUTISTA CONDORCANQUI; proyecto portado en mano por el Gral. Belgrano: los congresales porteños Medrano y Anchorena (histórico sello de la oligarquía entreguista) lo bloquearon en el jardín de la Casa Histórica para aprobar la estructura demo-liberal importada. A seis años de la gesta de Mayo, la traición cipaya estaba consumada.


Nguillipún (Ceremonia) en Chapadmalal (Provincia de Bs. As., Puel Mapu)


Bajo un esplendoroso cielo, tan calmo y azul como el cercano mar del Atlántico Sur, el Nguillipún protagonizado por el contingente reforzó los augurios favorables del precedente en Paso Córdova. Al compás del kulxvn (cultrún, tambor) marcando los pasos de la gran ave de la Patagonia, el choique (ñandú), los meli kona (cuatro jóvenes) representaron a lo largo de toda su danza el equilibrio físico que el animal permanentemente exhibe y que muestra a la sociedad humana, en especial a la sociedad argentina, el equilibrio que debe recuperar en su comportamiento y conservar en su desenvolvimiento. El número par, en esta oportunidad de pu (prefijo del plural mapuce) kona, es símbolo de la dualidad universal de la naturaleza, paralelismo filosófico con el materialismo dialéctico de la cultura occidental. El Logko volvió a arrojar frutos de la tierra, esta vez al mar y lo propio hicieron indígenas abba-guaraníes, ya incorporadas a la Columna.


Marcha en Mar del Plata


El mismo día del Nguillipún, 18 de mayo, la Columna, siempre con la enérgica participación de la Organización Tupac Amaru, atravesó la ciudad balnearia, engrosada cuantiosamente por organizaciones sociales y políticas adherentes: Atahualpa, Jóvenes Al Frente, Movimiento Evita, Movimiento Peronista Revolucionario, Juventud Peronista en Lucha. En el monumento al Gral. San Martín, centro de concentraciones políticas de la ciudad, al igual que en la capital neuquina, las oradoras huarpe y mapuce reclamaron la aplicación de la postergada Ley de Relevamiento Territorial para la mensura y titulación de las tierras indígenas, la aplicación de la Consulta Previa y Consentimiento Libre e Informado, consagrados en el derecho internacional y el otorgamiento de tierras aptas y suficientes pertenecientes al Estado Nacional, para el desarrollo económico y social de los Pueblos Originarios.



Marcha y Acto en Quilmes, Gran Buenos Aires


Con un agasajo por parte de la Municipalidad local, se realizó el 19 de mayo una marcha hasta la sede de la misma, en que tuvo lugar un acto con la participación de la líder de la Organización Tupac Amaru Milagros Sala. Entre los oradores se apeló a revisar la Historia Oficial para reconocer que tempranamente fue traicionada la Revolución de Mayo, cuando el Secretario de la Primera Junta revolucionaria, Mariano Moreno, fue enviado en misión diplomática a Gran Bretaña, a pocos meses del grito de 1810, en una nave inglesa. Su esposa fue avisada por carta anónima que no volvería a ver a su marido y el Secretario fue tratado por una descompostura en alta mar con una pócima intoxicante que terminó con su carrera revolucionaria: primer sabotaje contundente a la joven Nación.


Encuentro de las Columnas en Campana, Provincia de Buenos Aires


En la noche del 19 fue apoteótica la confluencia de las columnas NOA, NEA y SUR en el predio recreativo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en donde sonaron instrumentos musicales andinos junto a los ñorkín, las xuxuka y las pifilka de los Mapuce. Fue leído por penúltima vez el petitorio indígena, cuyo punto decisivo para la emergencia de los Pueblos postergados es la creación del Fondo Especial Permanente para la implementación de los proyectos de desarrollo propios de cada comunidad. En relación con la festividad oficial del Bicentenario, los oradores recordaron que los Mapuce participaron de la Defensa de Buenos Aires contra las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807; que los Huarpes apoyaron al Ejército de los Andes y sostuvieron desde sus territorios la emancipación sudamericana.




Plaza de Mayo 20 de mayo de 2010


La Columna Patagónico-Cuyana descendió hacia el Obelisco por la Autopista Íllia, en cuyo trayecto confluyó con las Columnas NOA-NEA, atronando el conjunto con sus cánticos y sones originarios. En el Obelisco esperaba a las Columnas una multitud, que triplicaba a las mismas: el bullicio y la alegría también se triplicaba. La Diagonal Norte de la Capital trepidó encerrando entre sus altos edificios los coros populares. En la Plaza histórica danzaron conjuntos y cantaron intérpretes entre alocuciones de las distintas organizaciones. Una comitiva de treinta y cinco representantes indígenas ingresó a la Casa Rosada y entregó el petitorio a la Sra. Presidente, explicitando cada uno de sus puntos. Los reclamos tendrían total cabida y tratamiento en un requerido Estado Plurinacional y en el contexto de una definida Política Intercultural. En 1946 habían alcanzado esta misma Plaza varios millares de Diaguitas del NOA. En este 2010 Pueblos Originarios ancestrales de todos los confines de la actual Argentina confluyeron por vez primera en el centro político del Estado uni-nacional surgido dos siglos atrás.


Pacho Nazar
Neuquén, mayo 2010
Logko del Puel Mapu (Patagonia Argentina) arenga con la presencia de la Presidente Cristina (Foto M.E. Cofré)

Link de Youtube con audios:
01 de 03   https://youtu.be/7ayHn38vpUQ
02 de 03   https://youtu.be/gHaecFlc3us
03 de 03   https://youtu.be/Wl7OBUVcEQc

6 abr 2011

MB 07 DE COMUNIDADES PRECOLOMBINAS A TULUMBA (Argentina)

M.B.Nº 08
MANBLAS DCC Documentos de Cimientos Culturales
 
Pacho Nazar


 Foto Pacho Nazar

Aquellas Sierras del Norte de la  actual Provincia de Córdoba se elevaron sobre el nivel del mar en la Era  Paleozoica, unos trescientos millones de años antes que existiera su ciudad Capital, distante un centenar de kilómetros al sur del sistema orográfico. Muy recientemente en la escala geológica, unos diez mil años atrás, los grupos étnicos, que los españoles bautizaron Comechingones y Sanavirones, comenzaron a dejar sus señales pictóricas sobre las paredes de cuevas naturales, llamadas localmente alerones. En tiempos de la colonia, hombres blancos asentaron una posta en el Valle de Tulumba sobre el Camino Real entre el Río de la Plata y el Alto Perú. Varios siglos después diferencias intestinas en el Federalismo de las Provincias Unidas de Sudamérica derivaron  en  el asesinato de  un  caudillo riojano. Contemporáneamente, una  anciana,  alegre  y  bailarina  bajo  los  talas  nativos  inspiró la  composición  de una  ya  clásica chacarera. Así se gestó la Tulumba de nuestros días.

Los Primeros Pobladores

Cazadores  de  fauna  silvestre,  recolectores  de  frutos  del  monte,  alfareros  pacíficos,  artistas plásticos de  los  muros  naturales, aquellos habitantes ágrafos fueron invadidos en  nombre  de  un remoto  Rey,  evangelizados  en  nombre  de  una  ajena  deidad,  contagiados  por  desconocidos agentes  infecciosos, casi  exterminados  por  enfermedades, inanición y maltrato:  supuestamente, “civilizados”.  Toda  su  existencia  precolombina  y  su  posterior  esclavitud  quedaron documentadas  sobre  las  areniscas  sedimentarias  del  Paleozoico,  en alerones ,  mediante expresivas pictografías en colores.

La Posta Colonial

A  comienzos  del  siglo  XVI  se  asentaron  las  instalaciones  que  sostenían  el  descanso  de comerciantes  y cabalgaduras sobre el  Camino  Real en el Valle de Tulumba, lo que la convirtió en  un  centro  económico  de  la  Intendencia  de  Córdoba  del  Tucumán  durante  trescientos  años coloniales.  En  1803,  bajo  la  reorganización  territorial  de  los  Borbones,  el  Rey    Carlos  IV decretó  la  creación  oficial  de  la  Villa  del  Valle  de  Tulumba.  Ya  para  entonces  artesanos indígenas  de las misiones jesuíticas  paraguayas habían confeccionado  el magnífico tabernáculo de la  iglesia  Nuestra  Señora  del Rosario,  con cedro de aquella  región, revestido de láminas  de oro, que había sido transportado a la antigua capilla de Tulumba, hoy semi demolida por el paso del  tiempo;  pero  reglamentada  su  restauración  por  las  autoridades  locales,  junto  a  la  actual iglesia;  que  fue  construida  al  lado  de  la  anterior  en  1892  y  sacralizada  en  1894.  Un  Cristo articulado  permite a los feligreses observarlo en sus distintas actitudes durante el Calvario, en la sacristía del templo bajo la advocación de la Patrona de la localidad: Virgen del Rosario.
 
Granaderos y Caudillos

Foto Pacho Nazar

Cuando  el  Gral.  San  Martín  convocó  a  los  hombres  libertarios  de  la  naciente  República  a alistarse  en  el  flamante  Cuerpo  de Granaderos,  a  su  regreso  de  España  en  1812,  el  tulumbano José Márquez  acudió y combatió como soldado en San Lorenzo: cayó  por la independencia del continente  aquel 3  de  febrero  de  1813  cerca  del  Río Paraná.  El  nombre  de la  plaza  central  de Tulumba Granadero  José  Márquez lo  ha  inmortalizado.  Las  lides  posteriores  entre  Unitarios, más  ligados  a  la  Europa  decimonónica  neo-colonial  que  a  la  conformación  de  un  Estado soberano  y  Federales,  protectores  de  la  economía  sudamericana  independiente  basada  en  las poblaciones criollas,  envolvieron a  valerosos  revolucionarios  en  crímenes  como  el de Facundo Quiroga;  asestado  en  el  paraje  Barranca  Yaco  en  1835  por  los  tulumbanos  Reynafé, pertenecientes a una antigua familia lugareña, cuya casona aún se conserva en el casco céntrico. Yo…(    )… /no  he  de  soltar  la  vida  en  estos  pedregales, escribió  Borges  en  1925  en  su  “El General Quiroga Va en Coche al Muere”, imaginando los minutos  finales del caudillo.

Casa de la Familia Reynafe 
Foto Pacho Nazar

Hito Folklórico

Una  visita  de  Carlos  Di  Fulvio  a  Tulumba,  a  comienzos  de  la  década  del  ’70,  generó  una guitarreada entre amistades lugareñas, a la que asistió la paisana Doña Dominga; movilizada por aquel llamado sonoro que el músico cordobés caracterizó inconfundiblemente: … la guitarra en el monte  convoca… La  danza de aquella  anciana querida  (ésa es  mi  abuela  se  saben  decir/los changos  del  monte  cuantito  la  ven),  sostenida  durante  horas,  con  coreografía  de  su  exclusiva creación  instantánea ajena  a  toda  ortodoxia académica,  dio por  resultado  la composición de la célebre pieza Campo Afuera. Doña Dominga falleció: símbolo folklórico de Tulumba, personaje criollo  de  la  Argentina  telúrica,  ninguna  mención  pública  la  recuerda,  ni  si  quiera  en  el cementerio  local,  donde  su  féretro  no  pudo  permanecer  por  la  falta  de  pago  del  arancel municipal.

Foto Pacho Nazar

Con igual relevancia que al Granadero Márquez, se recuerda todos los 2 de abril y todos los 2 de mayo al Suboficial 1° Mario Enrique Flores, tulumbano inmolado en el trágico hundimiento del Crucero ARA  Gral.  Belgrano  durante el  conflicto bélico  del  Atlántico Sur. Su hijo Mario  y  su esposa integran en la ciudad de Neuquén, donde residen desde hace una década, la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.
Trescientos  años  de  sometimiento  colonial,  inmerso  en  sangre  el  Federalismo  sin  haber doblegado  al  Unitarismo  anglófilo  agroexportador,  capitulación  argentina  ante  las  fuerzas  de ocupación  británicas  en  los  archipiélagos  australes,  olvidados  los  indígenas  que  apoyaron  al Ejército de los  Andes, que contribuyeron a  la defensa de Buenos  Aires  ante  las dos Invasiones Inglesas… tal vez sea conducente recordar los versos de ese Embajador de Tulumba, sin cartera, Carlos  Di  Fulvio,  en  homenaje  musical  al  gaucho  charrúa  Antonio  Rivero  y  su  puñado  de valientes  que  retomaron la  Gobernación de  Malvinas en  1833 en el silencio  más  absoluto de la
Historia  Oficial: Al  gaucho  Antonio  Rivero/convoco  del  infinito/ y  mi  gargantagolpea/rompiendo luz en el grito.

Foto Pacho Nazar

Link de Youtube con audio:

https://www.youtube.com/watch?v=qmLcdV5tyJs

5 abr 2011

MB 06 MOQUEHUE (Neuquén, Argentina): USURPACIONES HISTÓRICAS

MB-07 DRP

MANBLAS Nº 07 Documentos de Realidad Política


HISTORIA LARGA DE USURPACIONES

El primero de la serie fue el Ejército Argentino en 1879, tras arribar a la confluencia de los Ríos Neuquén y Limay el 1 de junio de ese año. Nefasto acontecimiento para la Nación Mapuce (Waj Mapu), que vio arrasada su Región del Este (Puel Mapu) y pocos años después, en 1884, presenciaría similar proeza militar con su Región Occidental (Gulu Mapu). Muy lejana en el tiempo había quedado la gloriosa época de la Independencia Sudamericana, en que nativos originarios y nativos criollos habían aunado sus esfuerzos para echar al invasor de tres centurias del continente. Habían transcurrido siete décadas y media desde aquel pináculo esplendoroso de la historia de América: no eran tantas, pero habían acaecido tristes episodios de cipayismo y neo-coloniaje, habían consolidado buenos negocios mercantiles las oligarquías vernáculas de uno y otro lado de los Andes con los intereses imperiales británicos. A tal punto que las armas de las jóvenes Repúblicas debieron ocupar la vasta Patagonia para expedir el territorio a los rieles ingleses. Y los rieles transportarían la lana patagónica a las flamantes máquinas industriales londinenses: primeros pasos de un saqueo prolongado de materias primas.

Los sobrevivientes mapuce quedaron arrinconados en retazos insignificantes de su antigua Puel Mapu; aquéllos que el Ejército Argentino no entregó como premio a sus oficiales ni la Presidencia de la Nación obsequió a los conspicuos sustentadores de su poder vasallo. Pero al vecino Lago Aluminé llegó, antes que cerrara el siglo XIX, el estadounidense WITHBOUR, socio disidente del fugado y buscado estadounidense BUTCH CASSIDY: venía explorando tierras y nada mejor que desplazar a la Comunidad Puel de la boca del cristalino Río Litrán y asentar allí la Estancia “La Nevada”. Fue la siguiente usurpación. La permanencia del extranjero en la comarca ligó su apellido al tramo de la Ruta Provincial 13 que vincula la Pampa de Lonko Luán con el valle del Río Litrán: Cuesta de WITHBOUR. Cuando falleció, no dejó descendientes y, en casos así, la propiedad pasa al dominio del Ministerio de Educación de la Nación; pero el ex juez federal del período dictatorial 1976/83, Pedro Laurentino DUARTE se encargó que quedara a su nombre y actualmente es el propietario de “La Nevada”.

Mucho después de WITHBOUR pero antes que el ex juez federal, residentes de Zapala y Cutral Co entre los ’60 y los ’70 ocuparon soleadas playas del Lago Aluminé y fundaron Villa Unión: fue la tercera usurpación de las tierras ancestrales.
Llamativamente, el poderoso propietario de la Compañía de Industrias Forestales S.A. (CIFSA), que detentó entre 1953 y 1965 el aprovechamiento comercial de los bosques de pehuén de aquella comarca, no se sintió tentado de invadir costas y el Lago Moquehue permaneció enteramente fiscal, hasta que pioneros del progreso de la Capital provincial y de Zapala efectuaron una “toma VIP” (al decir del Diputado Provincial por el Movimiento de Unidad de los Neuquinos, MUN, Rodolfo Canini) un fin de semana del otoño 1978. Personal de la Dirección de Bosques del Neuquén alertó el lunes subsiguiente al Director de Tierras Jorge ABDALA sobre la cuarta avanzada usurpadora; pero la maquinaria institucional irresponsable de regulación y contralor estuvo paralizada. La misma Dirección de Tierras, que hostigó a la modesta familia del desaparecido joven Sergio ÁVALOS para regularizar su lote fiscal de Picún Leufú, nunca operó contra los flagrantes invasores de las riberas de Moquehue. El Poder Judicial del Neuquén de la era emepén-sobischista, que de oficio investigó a los profesionales de la Dirección de Bosques integrantes del Plan de Ahorro Forestal Escolar Voluntario, de génesis emepén-felipista, desconoció un delito consumado, como la violación del Código Civil argentino que consagra pública la línea de sirga de cuerpos de agua, supremamente mayor que las irregularidades, jamás comprobadas, de aquel Plan.
Una punta de iceberg del truculento manejo oficial de las tierras del Neuquén, aflorando someramente en el Moquehue, tenía una voluminosa historia delictiva, nacida allá en 1879 cuando las armas civilizadoras ocuparon el Puel Mapu


Neuquén, octubre 2010
Pacho Nazar


Audio en Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=idlZFjkmK2s